Madrugada con miedo y sin transporte en Río
*Delegaciones policiales y edificios de Río de Janeiro fueron nuevamente atacadas esta madrugada.
*Ayer murieron 19 personas en ataques atribuidos a grupos vinculados al narcotrafico.
Brasil ataques EFE
Por Télam
Río de Janeiro vivió una madrugada de miedo, con pocas personas circulando, muchos policías en la calle y algunos tiroteos sin víctimas, tras la ofensiva criminal de la víspera que dejó 19 muertos.
Pese a los temores a una nueva ofensiva violenta, las autoridades tan sólo registraron algunos hechos aislados en la madrugada del viernes.
Según un boletín oficial, además del incendio de un autobús en Pendotiba, un suburbio del Gran Río de Janeiro, en la madrugada se registraron tiroteos sin víctimas en la Linha Vermelha (Roja) y en la Linha Amarela (Amarilla), dos importantes autopistas.
El tránsito en la Linha Vermelha llegó a ser interrumpido por cerca de veinte minutos debido a un intercambio de disparos entre pistoleros y policías, que acudieron masivamente al lugar del conflicto en cerca de 50 vehículos.
Los autobuses volvieron a circular normalmente en la mañana de este viernes y la ciudad aparentemente recuperó la tranquilidad. Para ello contribuyó la fuerte presencia policial en toda Río de Janeiro.
Además de haber ocupado diez favelas desde donde se sospecha que partieron los atacantes, las policías militar y civil de Río de Janeiro pusieron en la calle 20.734 agentes.
El secretario de Administración Penitenciaria, Asterio Pereira, reconoció que los ataques fueron ordenados desde las prisiones por los jefes de las bandas de narcotraficantes que actúan en la ciudad como reacción a la expansión de las "milicias" (grupos paramilitares integrados por policías) que vienen expulsando a los vendedores de drogas de las favelas.
En cambio, el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, Roberto Precioso, negó que la ofensiva fuese una reacción a las "milicias" y afirmó que se trató de una respuesta a las acciones de la policía contra el tráfico de drogas y a la posibilidad de que sea adoptado un nuevo y más severo régimen disciplinario en las prisiones.
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