Más de 300 toneladas de vidrio sepultadas bajo asfalto desde 2002: el experimento que aún revoluciona a EEUU

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Llevado a cabo en 2002 sobre un tramo de la Highway 75 en Estados Unidos, este ensayo hizo posible la reutilización de 300 toneladas de desechos de vidrio.

Buscando reducir el impacto ambiental del centro de reciclaje de Ohio Gulch —en el valle de Wood River—, el Departamento de Transporte de Idaho (Estados Unidos) implementó en 2002 una alternativa innovadora: reconvertir botellas y envases en insumos para la obra pública.

Para evitar que unas 300 toneladas de desechos terminaran enterradas en un basurero, el material fue pulverizado e integrado a la base estructural de un tramo de 60 metros sobre la Highway 75, a la altura de Ketchum. Allí se desplegó un colchón subsuperficial de entre 20 y 30 centímetros de vidrio triturado que actuó como cimiento directo de la calzada.

Más de 300 toneladas de vidrio sepultadas bajo asfalto desde 2002: la solución para no desechar

Al pulverizar el vidrio hasta obtener un árido fino conocido como glass cullet, se logró un insumo con un comportamiento físico casi idéntico al de la grava y la arena tradicionales. Este material no solo ofrece una notable resistencia de compactación y un excelente drenaje para el cimiento vial, sino que suma un atributo clave para el clima riguroso de Idaho: su baja conductividad térmica frena la penetración del frío extremo, mitigando las grietas provocadas por el ciclo de congelación y deshielo bajo el asfalto.

El proyecto, promovido por el exsenador local Clint Stennett, nació para resolver un dilema económico. Transportar toneladas de botellas vacías hacia centros de procesamiento alejados resultaba inviable por los altos costes de flete. La solución consistió en reconvertir los residuos in situ para utilizarlos en las vías de la propia comunidad, ahorrando en la compra de cantera nueva y evitando el colapso de los vertederos regionales.

Las dudas sobre la operatividad y el impacto ambiental quedaron descartadas desde la fase preliminar:

  • Manipulación segura: Molido al grano correcto, el vidrio pierde sus filos cortantes, permitiendo que las cuadrillas lo extiendan con maquinaria pesada estándar sin riesgo de cortes.

  • Inocuidad ecológica: Las pruebas de lixiviación confirmaron que el material procesado es químicamente inerte, por lo que no filtra tóxicos ni altera la calidad del suelo o las napas subterráneas.

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