Moscú es el líder de la represión a las marchas del "Orgullo Gay"

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Ahora que la Argentina está queriendo vincularse comercial y políticamente con Rusia, vale rescatar de las entrañas informativas noticias que no se conocen mucho pero que señalan a la tierra ahora visitada por la Presidente argentina como una de las Naciones que más reprimen en el mundo a las comunidades gays.



Por absurdos arbitrios pseudoideológicos,  a veces se suele mostrar con rigurosa puntillosidad algunas posiciones del Vaticano respecto de la cuestión de las comunidades sexuales diferentes, pero no siempre se utiliza la misma vara para medir lo que ocurre en la Rusia post-comunista.

El 25 de abril pasado el alcalde de Moscú,  denegó categóricamente la solicitud formulada para realizar el 31 de mayo la Marcha del Orgullo por las calles de la capital rusa.



 


Por tercer año consecutivo se le deniega a las comunidades rusas la posibilidad de manifestarse libremente, aduciendo argumentos tan retrógrados como perimidos en el mundo moderno.



 


Sergei Tsoi,  portavoz municipal, lo justificó de esta manera en abril pasado: “El Ayuntamiento (de Moscú)... reaccionará de manera decisiva y sin problemas para prevenir todo intento de organizar manifestaciones así (se refiere a la petición de la Comunidad Gay rusa)... porque la sociedad está en su mayoría en contra del modo de vida homosexual y su filosofía... (...)... El hecho de que los homosexuales preparen concentraciones no autorizadas en diferentes partes de Moscú durante el Festival de la Paz y el Trabajo ha provocado sorpresa e indignación...”.

Pero mostrando los dientes de la represión en su crudeza más dura, el vocero del Alcalde Ruso amenazó sin eufemismos a los activistas gays que insistían en marchar por Moscú y otras ciudades rusas.  “Podría haber sangre y nadie quiere eso”, dijo en alusión a grupos extremistas para-oficiales que suelen atacar con tolerada dureza cualquier iniciativa de las comunidades sexuales diferentes en toda Rusia.

Las autoridades rusas han sostenido en varias declaraciones que... “se considera a la homosexualidad como un rito satánico...”. En el 2006, las comunidades gays rusas celebraron su día en la clandestinidad, pero grupos ultraortodoxos atacaron brutalmente a los asistentes frente a la pasividad policial.

¿A qué ortodoxia responden los sectores violentos que atacan los movimientos gays en Rusia? ¿A la filosofía zarista, a la del comunismo o a esa extraña casta totalitaria entronizada por el ex jefe de la inteligencia soviética (KGB), Vladimir Putin?  Nadie lo puede responder, y menos los activistas de “Gay Russia”,  que el año pasado fueron detenidos –y retenidos- por un día sin orden judicial para impedirles estar presente en cualquier concentración en la cual la homosexualidad rusa manifestara su adhesión al Día del Orgullo.

El líder de los homosexuales rusos, Nicolai Alekseev,  lanzó una cruzada en los últimos años a favor de internacionalizar la causa y denunciar en  toda Europa  la represión a que son sometidos los gays bajo el actual régimen ruso.



Cualquier visitante político que pisa Moscú suelen ser interceptados por “Gay Russia” y reciben impresos y otros materiales que denuncian la persecución a la que son sometidos.

Por eso no sería extraño que la delegación argentina se tope con estos denunciantes contra el totalitarismo ruso.

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