Al menos 42 detenidos y 26 policías heridos es el saldo de los graves disturbios registrados en la madrugada del domingo en el barrio de Tottenham, al norte de Londres, donde centenares de personas salieron a las calles a reclamar por la muerte de un joven baleado por la policía.
Los incidentes, que incluyeron quema de edificios y autos, se iniciaron cuando frente a la comisaría local culminó una vigilia silenciosa en la que cerca de 300 personas exigieron justicia por la muerte a manos policiales de Mark Duggan, de 29 años.
Duggan, padre de cuatro hijos, fue abordado por los agentes cuando viajaba en un taxi en el transcurso de una operación contra el tráfico de armas en la comunidad negra de la ciudad, informó la prensa internacional.
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La secuencia concreta de eventos está todavía bajo investigación de la Comisión Independiente de Quejas de la Policía (IPCC), pero la versión policial apunta que Duggan intentó abrir fuego contra un policía, que salió ileso porque la bala se quedó alojada en la pequeña radio que llevaba enganchada en el uniforme.
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La gravedad de los disturbios obligó a las fuerzas policiales a acordonar el epicentro de los disturbios.
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Al menos dos patrulleros y un autobús ardieron durante los disturbios derivados de las protestas, informó la policía.
Asimismo, varios negocios de la zona fueron atacados y saqueados en las revueltas que fueron calificadas como "absolutamente inaceptables" por el gobierno británico.
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