Novia fugitiva: ahora, la ex nadadora no se quiere casar

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Charlene Wittstock, la prometida del príncipe de Mónaco, habría querido interrumpir los preparativos de la boda real.

Todo parecía color de rosa en el palacio de Mónaco hasta que la revista francesa L´Express divulgó información sobre el supuesto arrepentimiento de la novia.

La publicación informa que Charlene Wittstock, destinada a casarse con el Príncipe Alberto “quiso interrumpir los preparativos del casamiento y volver a su país por razones ligadas al novio”.

Así se supuso que el matrimonio no ocurriría y que Alberto se quedaría solo en tremendo palacio pero la desmentida no tardó en llegar por parte de la Casa Real.

“Estos rumores no tienen otro objetivo que el de dañar gravemente la imagen del Soberano y, en consecuencia, la de la señorita Wittstock, y causan un perjuicio grave a este feliz acontecimiento” declararon desde el palacio.

La publicación de L´Express, que ya no figura en su sitio por una posible demanda judicial, describía un ”clima de tensión, rumores de discordia y choques entre los novios” y que el origen de la ruptura anclaba en que su futuro marido “no era tan ejemplar como ella imaginaba”.


 


Las suposiciones son muchas. Se estima que interceptaron a Charlene momentos antes de abandonar Mónaco para volverse en un vuelo sin retorno a Sudáfrica.


 


“Luego de este episodio, Wittstock elude las reuniones y las fiestas familiares a pocos días de una ceremonia que verá las cámaras del mundo entero escanear los rasgos de la joven sobre quien hoy convergen todos los rumores” finaliza el artículo.

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