Onda retro: la moda del camuflaje desembarcó en Cuba

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*Los jóvenes de La Habana hacen lo imposible para conseguir algo de plata y poder seguir las tendencias del mercado de consumo.
*Muchos desconocen que esa misma vestimenta llevaron sus padres y sus abuelos, y no para estar a la moda, sino para combatir.

EFE
Por EFE
Pese a los problemas económicos y las limitaciones del mercado local, los jóvenes cubanos se las ingenian para seguir las últimas tendencias de la moda y se suman a la "onda" del camuflaje.

Para estar "a la última" es casi imprescindible que el atuendo de un adolescente o un joven cubano incluya al menos una prenda con estampado de camuflaje.

Osiris González, de 18 años, explica que "tiene tremendo toque" acudir a una fiesta, una disco o un teatro luciendo un pantalón o una minifalda de guerra, una camisa negra y unas sandalias bordadas con cuentas brillantes.

Muchos de los jóvenes que visten ropa de camuflaje quizá ignoren que sus padres y sus abuelos también llevaron este tipo de indumentaria, pero no para ir a la moda sino por motivos muy diferentes.

El camuflaje empezó a usarse en Cuba tras el triunfo de la revolución, en 1959, con los uniformes de los rebeldes que se sumaron a la lucha de Fidel Castro.

En la década de los 80 era también habitual que los jóvenes vistieran ropa militar y de camuflaje como la utilizada en las misiones internacionales de Cuba en Nicaragua y Angola.

"Entonces se llevaba porque mucha gente tenía un familiar cumpliendo misión o en el servicio militar y se aprovechaba la ropa, no era por moda", recuerda Henry, de 35 años, que no le encuentra mucho encanto a la nueva fiebre por el camuflaje.

Más allá de las últimas tendencias de la moda, la escasa variedad de ropa a precios asequibles que ofrece el mercado local convirtió el camuflaje en una solución para el bolsillo de los más jóvenes.

En un país donde el salario medio oficial es inferior a los 20 dólares al mes, las familias que no tienen ingresos en divisas o pesos convertibles (CUC) deben recurrir al mercado de ropa usada.

"Hay que ir a las tiendas de ropa reciclada, a veces en pesos cubanos y a veces en CUC, cuando el salario no da", señala Ileana, que tiene dos hijos adolescentes deseosos de ir "a la última".

Precisamente los precios, la falta de oferta comercial y la ausencia de patrones que contribuyan a una cultura del vestir, fueron las principales quejas de los cubanos consultados en una encuesta publicada en el último número de la revista "Bohemia".

El sondeo, realizado entre 323 personas, reveló que casi la mitad de los entrevistados, el 49,2 por ciento, tiene en cuenta "estar a la moda".

Sentirse "limpio y cómodo" fue la prioridad para el 81 por ciento de los interrogados; un 70 por ciento se inclinó por "ser uno mismo" a la hora de vestir y un 62,2 por ciento optó por estar "acorde con la ocasión".

El 55 por ciento se preocupó por "no lucir ridículo" y poco más de la mitad de los encuestados eligió "estar elegante".

La revista apuntó que, a falta de patrones para desarrollar una cultura del vestir, los cubanos se guían por la indumentaria que usan los artistas en las telenovelas o en los vídeo clips.

El diseñador cubano Rubén Alejandro lamenta "la falta de un patrón estético que defina la identidad nacional en la presente indumentaria del cubano".

Según el viceministro de la Industria Ligera, Leonel Amador, tras la parálisis de la industria de la confección provocada por el llamado "periodo especial" -tras la caída del bloque soviético-, se ha producido una reactivación del sector, aunque "hay un vacío en la formación de una cultura del vestir".

Los diseñadores locales sostienen que un diseño cubano es posible y proponen el uso de tejidos frescos, colores claros y alegres, y la mezcla de las lorzas, encajes tejidos a crochet, bordados y deshilados, fruto de habilidad manual.

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