Parroquia rebelde pone en jaque a Iglesia de España
*Cientos de personas acudieron a la misa del Domingo de Resurrección celebrada en la rebelde parroquia de San Carlos Borromeo, en Madrid.
*El Arzobispado ya decidió clausurar y convertir en un centro social a esa parroquia, cuyo sacerdote da misa en ropa de calle.
Por EFE
La misa comenzó con una llamada del oficiante, Javier Baeza, vestido con ropa de calle como es habitual en San Carlos Borromeo, a celebrar la Resurrección "con júbilo, con alegría y con rebeldía" y continuó con una petición a los asistentes para que reflexionaran sobre sus "miedos y meteduras de pata".
Tras la lectura de un fragmento del Evangelio de San Juan, Baeza animó a librarse de esos "miedos" que llevan a "acallar a los que acogen a los sectores que dan repelús a todos lo poderes".
La canción que siguió a esta lectura aludía a la decisión de cerrar San Carlos Borromeo, con versos como "si calla el cantor, se quedan solos los humildes gorriones de los diarios", o "que no calle el cantor, porque el silencio cobarde apaña la maldad que oprime".
A continuación, el sacerdote dio la palabra a algunos asistentes que, en tono personal y con aire de despedida, agradecieron a los párrocos tanto su labor social con presos, prostitutas, drogadictos o inmigrantes, como su ayuda en la comprensión del Evangelio.
Una de las personas que tomó la palabra hizo un llamamiento "a no tragar las ruedas de molino que llegan desde arriba".
Emocionado, al igual que muchos fieles, que no pudieron contener las lágrimas, el sacerdote Enrique de Castro afirmó que fueron los marginados con los que convivió tantos años quienes le hicieron entender que "la resurrección es compartir".
El padre Díaz, en su intervención, dijo que no saben "cuando llegará el golpe", en referencia al cierre definitivo de la parroquia, pero vaticinó que la "Iglesia oficial", que tiene "el arma de la paciencia", esperará "a que las aguas estén tranquilas".
Una vez que habían comulgado los fieles, los que estaban dentro y los que esperaban fuera, el cantor de San Carlos Borromeo introdujo una canción que pedía "un corazón fuerte para luchar", como una invocación a "resistir las asechanzas y las tremendas invectivas de los de arriba".
A la salida, Enrique de Castro declaró que el apoyo recibido "no es a una parroquia o a unos curas, sino a una manera de pensar distinta dentro de la Iglesia", y agradeció que las parroquias estén llenas "en momentos importantes".
Además, opinó que al Arzobispado no le preocupa la ortodoxia de la liturgia, sino que "Jesús no acepta el poder y ellos lo tienen".
Las Más Leídas





Dejá tu comentario