Polémica en EEUU por la clasificación de viajeros

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*El sistema utilizado en para categorizar a quienes llegan a Estados Unidos es críticado por organizaciones defensoras de los derechos civiles.
*Los perfiles de los viajeros se arman a partir de datos del visitante como el modo en que pagó el pasaje, qué come o en qué asiento prefiere ubicarse.

EFE
Por EFE

Viajar a Estados Unidos, o más bien, llegar al país y poder entrar es más complicado de lo que parece. Cada uno de los visitantes que llega a suelo estadounidense es sometido a un estricto control que define si es aceptado o no.

Los perfiles elaborados por los encargados de la seguridad van más allá de analizar antecedentes penales, por ejemplo. Los análisis tienen en cuenta cuestiones más personales: cómo pagó su pasaje, en qué asiento viajó o qué menú eligió a la hora de la cena.

El sistema es uno de los pilares de la seguridad fronteriza de Estados Unidos y se encarga de la clasificación de los viajeros según su nivel de "riesgo terrorista". El programa se llamado Sistema de Selección Automatizada (ATS, por sus siglas en inglés) y agrupa la información de las diferentes bases de datos estatales para configurar un perfil del viajero que entra en EEUU y para valorar el grado de amenaza terrorista que supone.

A partir de la elaboración del perfil, es el agente fronterizo quien decide si el viajero debe someterse a una entrevista o a una inspección más exhaustiva o si, directamente, se rechaza su ingreso.



Pero la seguridad tiene un precio que no todos  están dispuestos a pagar. Numerosas asociaciones de derechos civiles critican el método por considerarlo un salto cualitativo en la vulneración de las libertades individuales en nombre de la lucha contra el terrorismo.

Para las organizaciones resulta reprochable el hecho de que los afectados no puedan ver ni impugnar sus propias calificaciones de "riesgo terrorista", que el Gobierno estadounidense lleva utilizando alrededor de una década.

El sistema de clasificación comenzó a aplicarse a los pasajeros en 2002, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Pero recién el pasado 2 de noviembre, el Departamento de Seguridad Nacional publicó un documento en el Registro Federal en el que detallaba el verdadero contenido del ATS.

A partir de entonces, este sistema comenzó a recibir las críticas de las pocas asociaciones y abogados de derechos civiles que vieron el documento.

Jay Stanley, experto en asuntos de privacidad de la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU), aseguró que su organización pedirá al Gobierno que abandone este programa, o al menos lo posponga hasta que sea sometido a una amplia revisión pública.

Otra de estas organizaciones, la Fundación Frontera Electrónica, calificó el ATS como una forma "invasiva y sin precedentes" de recopilar información y pidió su cancelación inmediata.

Por si fuera poco, el ATS ni siquiera funciona bien. En los últimos meses, fueron cada vez más los viajeros que sufrieron la confusión de sus identidades con la de supuestos terroristas debido a la similitud de sus nombres, lo que derivó en una gran cantidad de denuncias.

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