Rehenes de la guerrilla viven "encadenados, maltratados y enojados"
Farc
Por EFE
- Los secuestrados viven encadenados y reciben malos tratos y abusos varios.
- Así lo afirman las cartas que los rehenes enviaron a sus familias.
La situación en la que secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) incluye vivir encadenados, maltratados y enojados. Así lo afirman las cartas que una de las rehenes liberadas, Consuelo González Perdomo, entregó a sobrevivientes y familiares de los capturados.
Esta carta, firmada por el coronel de la policía Luis Mendieta, el ex congresista Orlando Beltrán, el ex gobernador Alan Jara, el capitán Enrique Murillo Sánchez, el teniente William Donato y el sargento Arbey Delgado Argote, fue dirigida al director de Caracol Radio, Darío Arismendi.
Por su parte, el coronel Mendieta, en una carta a su esposa María Teresa y sus hijos Jenny y José Luis, de la que se hicieron públicos algunos fragmentos a través de Radio Caracol, habla del drama de vivir en la selva, con bichos, ríos, un pésimo clima y enfermedades como una parálisis que sufre en las piernas.
El coronel, secuestrado hace nueve años, habla de que pasó cinco semanas sin poder caminar, transportado en una hamaca, y luego empezó a andar con improvisadas muletas, con un bastón, por pantanos y ríos, espantando bichos, tábanos, zancudos -"espante y espante"- y teniendo que arrastrarse hasta un improvisado baño por el barro para hacer sus necesidades.
El oficial de la Policía, encadenado por el cuello y amarrado por las noches a un palo como todos los demás policías y soldados secuestrados, cuenta en su carta que cuando intentó volver a caminar se sintió como "un niño".
También relata que, con llagas y cicatrices, lleva varios años "en mal estado de salud", que sufre represalias de la guerrilla, que es "difícil repartir cada cosa que llega", que en dos ocasiones ha tenido paludismo y ha tomado muchos medicamentos.
También dice que desde hace año y medio tiene un dolor en el pecho, que los huesos, las articulaciones y las piernas le duelen, y que en la espalda tiene "una mancha morada", que atribuye a un golpe.
También que no tienen que leer, aunque "a veces" llega una revista "Semana" o "Cambio", que estudia con otros y con Alan Jara, secuestrado cuando viajaba en un vehículo de la ONU en julio de 2001, que, según dice, es "un buen profesor".
No tienen ni libros, ni cuadernos, ni con que escribir, aunque hay algunos juegos de mesa. La esposa de Jara, Claudia Rugeles, recibió cinco fotografías de él y varias cartas. Al oler las cartas "a través de ellas como que me traslado y siento un poquito de él", dijo, de acuerdo con lo publicado por la agencia EFE
Rugeles consideró que la mediación del presidente venezolano, Hugo Chávez, y la senadora colombiana Piedad Córdoba "está rindiendo sus frutos".
Las cartas de los ocho secuestrados a sus familias fueron entregadas por los miembros de las FARC al hoy ministro de Interior de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín, el pasado 10 de enero cuando recibió, en algún lugar de las selvas colombianas, a Clara Rojas y Consuelo González.
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