Rehenes de la guerrilla viven "encadenados, maltratados y enojados"

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EFE
Por EFE

  • Los secuestrados viven encadenados y reciben malos tratos y abusos varios.
  • Así lo afirman las cartas que los rehenes enviaron a sus familias.

La situación en la que secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) incluye vivir encadenados, maltratados y enojados. Así lo afirman las cartas que una de las rehenes liberadas, Consuelo González Perdomo, entregó a sobrevivientes y familiares de los capturados.

Una de las cartas, dirigida a la Radio Caracol de Colombia, detalla: "No es el dolor físico lo que nos hiere, no son las cadenas que llevamos colgadas a nuestros cuellos lo que nos atormenta, no son las permanentes enfermedades las que nos afligen. Es la agonía mental causada por la irracionalidad de todo esto, es el enojo que nos produce la perversidad del malo y la indiferencia del bueno".

Esta carta, firmada por el coronel de la policía Luis Mendieta, el ex congresista Orlando Beltrán, el ex gobernador Alan Jara, el capitán Enrique Murillo Sánchez, el teniente William Donato y el sargento Arbey Delgado Argote, fue dirigida al director de Caracol Radio, Darío Arismendi.

Otras, de un total de ocho secuestrados, fueron entregados a sus familiares por la ex congresista González de Perdomo, que fue liberada por las FARC junto con la ex candidata a la vicepresidencia de Colombia Clara Rojas el pasado 10 de enero.

Las cartas no solo sirven de prueba de vida de quienes las firman, sino que además cuentan la denigrante condición en que se encuentran en las selvas colombianas en palabras de los propios secuestrados.

En una de estas cartas, el ex congresista Jorge Eduardo Gechen Turbay pide que no lo dejen morir en la selva y reclama ser llevado, como prisionero de guerra, a Cuba para recibir atención médica para sus problemas de salud, que, según parece, son gástricos, lumbares y del corazón.

Gechen fue secuestrado en febrero de 2002 de un avión que el grupo terrorista obligó a aterrizar en una carretera en el sureste de Colombia, pocas horas antes de que el Gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) diera por terminados tres años de un frustrado proceso de paz con las FARC que incluyó la desmilitarización de 42.000 kilómetros cuadrados en las selvas del suroeste.

Por su parte, el coronel Mendieta, en una carta a su esposa María Teresa y sus hijos Jenny y José Luis, de la que se hicieron públicos algunos fragmentos a través de Radio Caracol, habla del drama de vivir en la selva, con bichos, ríos, un pésimo clima y enfermedades como una parálisis que sufre en las piernas.

El coronel, secuestrado hace nueve años, habla de que pasó cinco semanas sin poder caminar, transportado en una hamaca, y luego empezó a andar con improvisadas muletas, con un bastón, por pantanos y ríos, espantando bichos, tábanos, zancudos -"espante y espante"- y teniendo que arrastrarse hasta un improvisado baño por el barro para hacer sus necesidades.

El oficial de la Policía, encadenado por el cuello y amarrado por las noches a un palo como todos los demás policías y soldados secuestrados, cuenta en su carta que cuando intentó volver a caminar se sintió como "un niño".

También relata que, con llagas y cicatrices, lleva varios años "en mal estado de salud", que sufre represalias de la guerrilla, que es "difícil repartir cada cosa que llega", que en dos ocasiones ha tenido paludismo y ha tomado muchos medicamentos.

También dice que desde hace año y medio tiene un dolor en el pecho, que los huesos, las articulaciones y las piernas le duelen, y que en la espalda tiene "una mancha morada", que atribuye a un golpe.

También que no tienen que leer, aunque "a veces" llega una revista "Semana" o "Cambio", que estudia con otros y con Alan Jara, secuestrado cuando viajaba en un vehículo de la ONU en julio de 2001, que, según dice, es "un buen profesor".

No tienen ni libros, ni cuadernos, ni con que escribir, aunque hay algunos juegos de mesa. La esposa de Jara, Claudia Rugeles, recibió cinco fotografías de él y varias cartas. Al oler las cartas "a través de ellas como que me traslado y siento un poquito de él", dijo, de acuerdo con lo publicado por la agencia EFE

Rugeles consideró que la mediación del presidente venezolano, Hugo Chávez, y la senadora colombiana Piedad Córdoba "está rindiendo sus frutos".

Las cartas de los ocho secuestrados a sus familias fueron entregadas por los miembros de las FARC al hoy ministro de Interior de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín, el pasado 10 de enero cuando recibió, en algún lugar de las selvas colombianas, a Clara Rojas y Consuelo González.

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