Las autoridades aduaneras chinas sacrificarán un centenar de tarántulas venenosas recibidas en el aeropuerto de Cantón, en la costa oriental, y procedentes de Tailandia.
El envío se realizó a través de cien paquetes que no identificaban su contenido y que resultaron ser pequeñas cajas de plástico con un diminuto agujero destinado a facilitar la respiración de los arácnidos.
Tras descubrirlo, los funcionarios de los servicios de cuarentena del aeropuerto cantonés de Bai Yun se pusieron en contacto con los destinatarios del envío, que no acertaron a presentar la documentación requerida para la recepción legal de estos arácnidos.
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Los cien ejemplares pertenecen a la especie selenocosmia huwena, cuya toxina se utiliza en China para la fabricación de un medicamento destinado a la reducción del dolor.
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