El presidente francés Nicolás Sarkozy demostró que la sonrisa que permanentemente acompaña a los políticos en actos públicos no se puede perder aunque enfrente tenga a un opositor y le dedique un insulto.
El diario francés Le Parisien publicó en su edición digital una breve filmación de la visita de Sarkozy al Salón de la Agricultura, rodeado de colaboradores y guardaespaldas y estrechando manos de los expositores, básicamente agricultores y ganaderos.
En medio de la masa el presidente francés da la mano a un señor mayor con gafas que se retira y le dice: "No me toques, que me ensucias".
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Sin perder la calma, Sarkozy le dice en dos ocasiones "pues entonces te largas", y en la segunda añade "pobre boludo", antes de continuar su recorrido por el Salón con la sonrisa y, de fondo, aplausos y algunos abucheos que bien podían ser confundidos con el mugido de una vaca.
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Nada que ver en su actitud de ayer con el intercambio de palabras que tuvo hace algunas semanas con un pescador de Bretaña que desde la distancia le echó en cara la diferencia de sus salarios y le vituperó con un insulto de contenido sexual.
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Entonces Sarkozy se indignó e invitó al pescador a bajar a decírselo a la cara, pero el marinero no accedió: "Si voy te pego en la cara, así que mejor que no".
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