Si tenés varios millones, podés ser nuevo vecino de Obama en Chicago
*La propiedad no está en buen estado, pero tiene una particularidad que hace elevar su precio.
Obama house
Por EFE
Nunca hicieron reformas significativas, lo que hace que se conserven aún los interruptores originales, de principios del siglo XX, pero que la cocina resulte incómoda o que pida un cambio a gritos.
Bill Grinshaw, un profesor de Ciencias Políticas en el Instituto de Tecnología de Illinois, reconoció en declaraciones a The New York Times: "no me prodigué en atenciones a la casa".
Ahora que sus hijos han crecido y la vivienda les queda demasiado grande para sus necesidades optaron por venderla, aunque el precio no está claro.
Casas similares en el mismo barrio se vendieron por precios entre el millón y los 2,5 millones de dólares. Claro que ninguna compartía la medianera con los Obama, un factor que es difícil valuar en dinero.
Desde que Richard Nixon vivió en un departamento de Nueva York los agentes inmobiliarios no habían tenido que calcular el valor de una vivienda adyacente a una residencia presidencial.
El agente encargado de vender la vivienda de South Greenwood Avenue, Matt Garrison, reconoce que no saben "cuál es el efecto Obama" a la hora de pedir un precio.
Por el momento, el anuncio ha generado numeroso interés. La página de internet de la vivienda ha recibido más de 7.000 visitas, según The New York Times.
Grimshaw, demócrata de toda la vida, expresa su deseo de que quien compre la casa sea "un buen patriota, una persona hogareña, un buen demócrata". Sólo le vendería la casa a un republicano, admite, "si no quedara más remedio".
Sea quien sea el próximo vecino, tendrá que someterse al escrutinio del Servicio Secreto antes de que su oferta se pueda tomar en serio.
Es, quizás, una incomodidad, pero para el comprador definitivo valdrá la pena. ¿Quién puede resistirse a la idea de ir a pedir una tacita de azúcar al vecino y que abra la puerta el presidente de EE.UU.?





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