Sputnik V: De vacuna paria y de dudosa efectividad a convertirse en la más buscada en el mundo

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La presentación oficial de la vacuna Sputnik V, lejos de generar esperanza en un mundo asolado por la pandemia, despertó suspicacias y escepticismo en Occidente. Hoy los viejos detractores intentan conseguirla.

La reacción de Occidente ante la presentación oficial de la vacuna Sputnik V contra el coronavirus Covid-19 por parte del presidente ruso Vladimir Putin fue prácticamente unánime: escepticismo. Meses más tarde, y con todos los prejuicios derrumbados en medio de un fuerte rebrote de contagios, el mundo entero busca acceder a la droga desarrollada por el Instituto Gamaleya.

"Esta mañana se registró, por primera vez en el mundo, una vacuna contra el nuevo coronavirus", anunciaba el 11 de agosto pasado el jefe del Kremlin. Lo que se esperaba fuera un anuncio que despertaría esperanza en un mundo golpeado por la pandemia devino sin embargo, más temprano que tarde, en una triste reedición de las viejas disputas, sospechas y fabulaciones que caracterizaron los años de la Guerra Fría.

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Es cierto que el nombre que el Kremlin eligió para ponerle a la vacuna ayudó a eso al hacer alusión directa a ese gran triunfo de la Unión Soviética por sobre los Estados Unidos en el marco de la desenfrenada carrera espacial que libraron durante los años de guerra fría. Sin embargo, a pesar de los años transcurridos y el desplome del bloque soviético, la vacuna pareció azuzar nuevamente aquellos sentimientos y dejar evidencia que la vieja rivalidad sigue siempre latente.

Estados Unidos y Europa se apresuraron a poner en duda la eficacia de la vacuna, y los gobiernos cercanos a ellos en la periferia del mundo hicieron lo propio. En la Argentina una oposición más preocupada en seguir el libreto dictado por las potencias occidentales que por elaborar un criterio propio llegaron a denunciar que el Gobierno se preparaba envenenar a la población.

Hoy el escenario cambió radicalmente y cada vez más países intentan hacerse con una de las vacunas cuya provisión la Argentina se aseguró desde el primer momento.

Tal es así que en medio de un nuevo repunte de los casos en Europa después de seis semanas de baja sostenida y de la primera prohibición de exportación de dosis desde el continente, el ente regulador de la Unión Europea (UE) anunció este jueves que empezó a examinar la vacuna rusa Sputnik V para su eventual aprobación y Moscú adelantó que está dispuesta a enviar dosis para 50 millones de personas a partir de junio.

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"La semana pasada, los nuevos casos de Covid-19 en Europa aumentaron un 9% hasta alcanzar un poco más de un millón. Esto pone fin a un prometedor descenso de seis semanas", lamentó hoy el director para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge, en conferencia de prensa.

Por su parte, la vocera de la Oficina Europea de la OMS, Catherine Smallwood, alertó sobre un aumento de la variante británica en Europa occidental y central, comunicó que ya es predominante en varios países de Europa, como el Reino Unido y Dinamarca, y advirtió que se presenta "un cuadro similar en Alemania, donde la propagación de B117 (esta nueva cepa) se acerca al 50% y tiende a exceder este indicador".

Rusia ya inmunizó a 2 millones de personas con las dos dosis de la Sputnik V y casi el mismo número recibió la primera dosis, informó hoy Putin. Asimismo, el mandatario ruso saludó la cooperación de los científicos rusos con la farmacéutica sueco-británica AstraZeneca, una empresa que se acercó al Centro Gamaleya para elaborar un fármaco de producción conjunta y aumentar la seguridad de su propia vacuna.

Sputnik V
Foto gentileza: Telam.

Foto gentileza: Telam.

La Sputnik V ya fue aprobada por Hungría y Eslovaquia sin esperar autorización de la Agencia Europa de Medicamento (EMA), y en otros 42 países, entre ellos Argentina, Bolivia, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay y Venezuela.

Ayer se registraron 381.590 nuevos contagios de coronavirus y 10.303 decesos en todo el mundo, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins, lo que elevó los totales a más de 115,3 millones de contagiados y 2,56 millones de muertes.