Siete niños afganos murieron en un bombardeo estadounidense contra un grupo de edificios donde se ocultaban militantes de la red Al Qaeda en el este de Afganistán, según informaron hoy fuentes militares.
El bombardeo ocurrió ayer horas después de la muerte de 35 personas en el atentado más grave desde la caída de los talibanes, a fines de 2001, cometido por un suicida que se inmoló dentro de un colectivo repleto de policías en Kabul.
Horas después del ataque, aviones de la coalición encabezada por Estados Unidos atacaron un complejo que incluía una mezquita y una madraza, o escuela islámica, en la provincia de Paktika, distrito de Zarghun Shah, informó la coalición en un comunicado.
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Las primeras informaciones indican que siete niños de la madraza y "varios militantes" de Al Qaeda murieron en los ataques aéreos, y otros dos fueron detenidos por las tropas terrestres, agregó el comunicado.
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Residentes del lugar también dijeron que durante el ataque murieron integrantes de Al Qaeda, según informó la agencia DPA.
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Un vocero militar estadounidense acusó a los militantes de no haber dejado salir a los niños de la madraza, tras afirmar que se había hecho inteligencia y que no había indicios de que los chicos estuvieran dentro del edificio.
Las tropas de la coalición habían hecho "vigilancia del complejo todo el día y no vieron indicios de que hubiera niños dentro del edificio", dijo el comandante Chris Belcher.
La Misión de Asistencia para Afganistán de la ONU dijo haber enviado a un equipo de la Comisión Independiente de Derechos de Afganistán para investigar la muerte de los niños en el ataque aéreo norteamericano.
Las autoridades afganas dijeron repetidas veces que su mayor preocupación es la muerte de civiles, y el presidente Hamid Karzai solicitó en numerosas ocasiones a las fuerzas extranjeras mayores esfuerzos para evitar dañar a la población civil.
Al menos una cuarta parte de las 4.000 personas muertas en los combates en 2006 fueron civiles, según informaciones de grupos de derechos humanos. La semana pasada, el Comité Internacional de la Cruz Roja afirmó que el conflicto afgano no hace más que empeorar y las víctimas civiles estaban en aumento.
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