Una jodita para Tinelli: Berlusconi simula dispararle a una cronista

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El político italiano Silvio Berlusconi simuló dispararle, haciendo un gesto con las manos, a una periodista rusa luego de que le realizara una pregunta al presidente Vladimir Putin sobre su vida personal. La “broma” no cayó bien y la crítica no se hizo esperar.

La Federación Nacional de la Prensa Italiana (FNSI) calificó de "pesada" la broma gastada el viernes pasado por Berlusconi a una periodista rusa. "Berlusconi hizo su enésima broma, bromas que a veces hacen reír y otras son menos divertidas. Su ironía no siempre llega a comunicar que ese es su modo de ser. A veces las bromas pueden ser pesadas, sobre todo si se tiene en cuenta que en Rusia en los últimos diez años fueron asesinados más de 200 periodistas y no se han encontrado a sus asesinos", denunció el secretario general de la entidad, Franco Siddi.

La “gracia” no terminó ahí. Berlusconi remató su chiste diciéndole al presidente ruso que si quería le "cambiaba" periodistas italianos por rusos, en medio de una rueda de prensa que ofrecieron en Villa Certosa, una de las villas que tiene Il Cavaliere en Cerdeña, construida en la Costa Smeralda.

Pero, ¿cuál fue la pregunta que desató la polémica? Natalia Melikowa, de Nezavsinaya Gazeta, quería saber si era verdad que el mandatario ruso se estaba divorciando.

La respuesta a la pregunta "¿es verdad que se está divorciando?” no fue un si o un no sino dos manos juntas con los dedos índices extendidos y los pulgares simulando el gatillo de un arma. Berlusconi fue el creador de esta broma.

La pregunta estaba relacionada con las informaciones aparecidas recientemente en la prensa rusa sobre una posible relación sentimental de Putin con la joven campeona de gimnasia rítmica y actual diputada Alina Kabáeva.

El ambiente distendido en el que se estaba desarrollando la rueda de prensa se enfrió en un segundo. Putin cambió de rostro, pero no eludió la pregunta y tras afirmar "yo sólo respondo a preguntas serias". Y añadió: "No hay ni una palabra de verdad" (sobre ese tema).

"Los políticos viven en una casa de cristal y es justo que todos sepan como viven, pero existen límites y existe una vida privada, en la que no permito que interfiera nadie. Tiene que haber un respeto", sostuvo el presidente ruso.

Para quitar hierro y devolver la distensión, Berlusconi echó mano a una de sus bromas y dirigió su mirada hacia la periodista rusa, mientras que con sus manos le apuntaba como si tuviese un fusil. El chiste no cayó bien.

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