Ahora Capriles acepta dialogar con el gobierno venezolano
El líder opositor afirmó que tomará "una decisión" al respecto "en las próximas horas. Se registraron nuevas marchas oficialistas y opositoras en Caracas.
Sin embargo, una vez que el gobierno encarceló a López acusándolo de sedición y de instigar los asesinatos de dos manifestantes ocurridos el 12 de febrero pasado, Capriles cerró filas con la oposición y hasta ahora se había negado a dialogar con el gobierno. De hecho, Henry Falcón, del estado Lara, es el único de los tres gobernadores opositores que aceptó participar de la Conferencia Nacional por la Paz a la que Maduro convocó hace tres semanas.
Mientras tanto, trabajadores de programas sociales del gobierno y del transporte de cargas marcharon este domingo por algunas zonas de Caracas en apoyo a las autoridades, y grupos opositores se manifestaron en barrios del este de la capital contra la supuesta "injerencia cubana" en el país, sin que se reportaran incidentes.
Desde el 6 de febrero en los estados andinos Táchira y Mérida, y desde seis días después en las principales ciudades del resto del país se realizan cotidianamente manifestaciones oficialistas y opositoras.
En ese contexto se registraron violentos disturbios que causaron 28 muertos, 365 heridos y más de 1.300 detenidos, además de varias denuncias de violación de derechos humanos que son investigadas por las autoridades, según datos oficiales.
El presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Nelson Merentes, afirmó que las protestas "perturban" en "cierto grado" la economía del país, que ya estaba afectada por la inflación (56,2 por ciento para todo 2013, según datos oficiales) y el desabastecimiento de productos básicos (22,2 por ciento en diciembre y 28 por ciento en enero).
El desabastecimiento se debe en buena medida a la escasez de divisas, ya que la mayor parte del consumo cotidiano se satisface con importaciones (el vicepresidente Jorge Arreaza afirmó la semana pasada que la producción nacional sólo cubre 40 por ciento de la demanda interna).
"La economía, uno no puede ocultar, tiene inflación, tiene escasez y el crecimiento no es robusto; hay una crisis, pero no es una crisis de magnitudes tan profundas como dicen algunos analistas", señaló Merentes. Las protestas afectan el comercio y, "se quiera o no, perturban la economía en cierto grado", agregó el funcionario en el programa dominical de televisión del exvicepresidente José Vicente Rangel.
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