El sector radical de la oposición venezolana pidió la renuncia de Nicolás Maduro

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Liderados por la diputada destituida María Corina Machado, aseguraron que su reclamo no es "ni magnicidio ni golpe de estado" pero exigieron el llamado a elecciones.

El sector radical de la oposición venezolana salió este domingo a las calles de Caracas para reclamar "la renuncia" del presidente Nicolás Maduro, aunque aclaró que no alienta "ni magnicidio ni golpe de estado".

"Tenemos que unirnos para definir cómo vamos a exigirle la renuncia a Nicolás Maduro; ni sumisión ni guerra civil, ni magnicidio ni golpe de estado", afirmó la diputada destituida María Corina Machado, una de los líderes del sector menos moderado de la oposición.

"¡Renuncia, Maduro, renuncia!", gritaban los miles de manifestantes, la mayoría vestidos con atuendos con los colores patrios.

Machado fue una de las convocantes de la marcha junto a dirigentes de Voluntad Popular (VP), el partido que lidera el encarcelado dirigente Leopoldo López. Llamada "asesina" por Maduro, quien la acusa de ser cabecilla de un supuesto complot en su contra, Machado fue citada a declarar el 16 de este mes, por ese motivo, ante autoridades judiciales.

López está preso desde el 18 de febrero pasado en el penal militar Ramo Verde, en el estado Miranda, vecino a Caracas, acusado de haber organizado los disturbios que se registraron seis días antes en ocasión de marchas oficialistas y opositoras, en los que murieron tres personas, y será juzgado por ello.

El líder de VP llamó, en declaraciones publicadas este domingo por el diario caraqueño El Universal, a "enfrentar a la dictadura hasta lograr derrocarla por la vía popular, democrática y
constitucional".

Machado, López y el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma -líder del partido Alianza Bravo Pueblo-, son las principales figuras del sector radical de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) que aglutina a 29 partidos opositores. Ellos tres convocaron a principios de febrero a las protestas callejeras cotidianas que dejaron 42 muertos, 873 heridos, 3.223 detenidos -de los cuales 174 permanecían privados de libertad a fines de mayo- y 197 investigaciones de denuncias de violación de derechos humanos, según el último balance oficial.

En busca de superar la crisis causada por esas protestas, el gobierno y la MUD aceptaron iniciar un proceso de diálogo con la participación, como "testigos de buena fe", del nuncio apostólico, Aldo Giordano, y los cancilleres de Brasil, Colombia y Ecuador, Luiz Figueiredo, María Angela Holguín y Ricardo Patiño.

El diálogo se instaló el 10 de abril, con una reunión televisada desde el palacio presidencial de Miraflores, y tuvo otras dos sesiones a puertas cerradas el 15 y el 24, tras las cuales el vicepresidente, Jorge Arreaza, y el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Aveledo, anunciaron una serie de acuerdos. Sin embargo, no llegó a realizarse una cuarta reunión. Tras ser postergada dos veces, el 7 y el 15 de mayo, la MUD reveló que había suspendido los contactos con el gobierno debido al incumplimiento de éste de los acuerdos alcanzados.

El nuncio y los cancilleres se reunieron por separado dos veces con cada una de las partes, el 18 y el 19 de mayo, pero no lograron restaurar el diálogo, que el 30 de mayo seguía "a la misma distancia" mientras no hubiera "hechos por parte del gobierno", según Aveledo.

"Yo no espero nada bueno de la oposición", dijo el sábado por la noche Maduro, en un acto partidario, y acusó a los dirigentes de la MUD de haber abandonado el diálogo, consignó la agencia DPA. "Yo los llamo al diálogo, hasta un besito les puedo dar, pero uno sabe lo que son, uno sabe que abandonaron el diálogo; yo estuve dos meses llamándolos, vinieron, se sentaron y se levantaron; si quieren regresar, bienvenidos, pero aquí no hay pacto de cúpulas", subrayó el mandatario.

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