Washington: murió el guardia baleado en el museo del Holocausto

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*Un neonazi asesinó a un empleado negro.

EFE
Por EFE
El asesinato de un empleado negro del Museo del Holocausto en Washington a manos de un racista blanco causó conmoción no solo entre los visitantes sino entre la clase política que condenó el hecho.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, instó en un comunicado a raíz del ataque a "mantener la vigilancia frente al antisemitismo y los prejuicios en todas sus formas".

Obama calificó el ataque contra el Museo del Holocausto de "atroz" y subrayó que "ningún acto de violencia disminuirá nuestra determinación de rendir homenaje a los que murieron en la búsqueda de un mundo más pacífico y tolerante".

El presidente también rindió un tributo al guardia de seguridad asesinado en el museo y aseguró: "mis pensamientos y oraciones se encuentran con su familia y sus amigos en estos momentos dolorosos".

La policía mantuvo acordonada la zona durante varias horas, después de que un hombre disparara en el Museo del Holocausto y le causara la muerte al guardia Stephen Tyrone Johns.

El sospechoso, James W. von Brunn, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, de 88 años, identificado como simpatizante de grupos supremacistas blancos, abrió fuego poco antes de la una de la tarde en el salón central del museo, que a esa hora estaba lleno de turistas, sembrando el miedo y la incertidumbre.

Según contó Mark Loapplot, nacido en Illinois y que pasa con su novia unos días en la capital estadounidense, ellos estaban entrando en el área dedicada a los niños cuando escucharon los disparos.

"Pensé que alguien había tirado algo al suelo, pero mi novia me dijo que sonaba como tiros. Tres niños entraron corriendo a la sala y me di cuenta por su cara que algo terrible había pasado", dijo Loapplot, quien reaccionó de inmediato buscando la salida.

"Nadie sabía qué hacer y otro hombre y yo buscamos la puerta de emergencia", agregó.

Ambos retrocedieron sobre sus pasos y se dirigieron a un sector lateral donde pensaban que podía estar la puerta, pero pasaron unos segundos más de angustia antes de salir.

"Cuando salíamos un chico dijo que vio cómo un hombre entraba con un rifle", contó Loapplot, quien llamó inmediatamente a la emisora de radio en la que trabaja para dar la noticia.

Tras el tiroteo, la policía ordenó el desalojo inmediato del museo y cortó el tráfico en los alrededores.

Hasta la zona se desplazó la policía montada y un helicóptero estuvo patrullando desde el aire los alrededores del sitio.

La mayoría de los visitantes abandonó el museo rápidamente, aunque los que estaban en la planta baja tuvieron que esperar hasta que los vigilantes confirmaran que era seguro desplazarse a los pisos superiores.

Un grupo de estudiantes, entre los que se encontraba Trevor Eclo, de 19 años, nacido en Fénix (Arizona), visitaba en ese momento la exhibición sobre la propaganda nazi, "State of Deception: Power of Nazi Propaganda", ubicada en el sótano.

"Vinieron varios agentes de seguridad del museo y nos dijeron que nos quedáramos allí. Nos tuvieron 20 minutos y luego nos sacaron por la puerta de atrás", comentó el joven.

Alrededor del museo había expectación y desconcierto. No todo el mundo sabía lo que había pasado y los turistas que visitaban otros museos se acercaron para ver qué sucedía.

Fundado en 1993, el Museo del Holocausto recibe alrededor de 1,7 millones de visitantes al año, de los cuales solo un 10 por ciento son judíos.

Desde su apertura, 85 mandatarios internacionales han visitado las instalaciones.

En sus salas tiene objetos y documentos relacionados con el Holocausto cometido durante la II Guerra Mundial por los nazis, en el que murieron seis millones de judíos.

La labor de este museo es "enseñar a millones de personas cada año sobre el peligro del odio y de la necesidad de prevenir el genocidio", indica su página web traducida a 20 idiomas.

La policía y el FBI investigan los motivos que llevaron a Brunn a cometer el tiroteo, aunque las primeras hipótesis apuntan a prejuicios raciales y antisemitas.

En una página web que reivindica el "sagrado imperio del oeste", Brunn dice que en 1981 fue condenado a 11 años de prisión por un "juez negro judío", por conspirar para el secuestro de los miembros del comité de la Reserva Federal, a los que acusó de "traición".

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