Recuerdan el nacimiento del bandido rural Juan Vairoleto

Sociedad

* Fue ídolo de los campesinos pobres en las décadas del 20 y 30 porque repartía sus botines entre ellos.
* Lo mató la policiía en 1941 tras ser entregado por un compinche.

Con la publicación de un libro que relata su vida y eventos frente a su tumba, hoy se recordará en General Alvear -en el sur mendocino- un nuevo aniversario del nacimiento del gaucho Juan Bautista Vairoleto, un mítico bandido rural que murió en esa ciudad en 1941.

Vairoleto (también conocido como Bairoletto) nació en Santa Fe en 1894, y fue un caso paradigmático de bandidaje social. Quinto hijo de un matrimonio de italianos que viajaron tras la promesa de un hogar próspero y prometedor, fue protagonista de innumerables andanzas delictivas que se transformaron en jugosas historias y anécdotas.

Según cuenta la historia, desde Santa Fe su familia se había trasladado a Córdoba, y después a La Pampa, y fue en esas tierras donde en 1919 Vairoleto mató a un policía, se dice que por una disputa por una mujer, y desde entonces, perseguido por
los uniformados de varias regiones, su vida se convirtió en una huida incesante.

Su frondoso prontuario acumuló robos, hurtos, reparto de propaganda anarquista, asaltos y muertes. Pero esos actos sólo hicieron que creciera la admiración popular, que aumentaba día a día porque repartía el botín entre los más pobres.

La simpatía y admiración popular hacia los bandidos sociales denotaba la percepción de ellos como símbolos de la protesta social y de la libertad e independencia, en un contexto social de gran injusticia.


Vairoleto vivía en Carmensa (sur de Mendoza) bajo el nombre de Francisco Bravo, junto a su esposa Telma Ceballos y sus dos hijas, Juana y Elsa, de 2 años y 9 meses respectivamente, las que todavía viven.


Su temprana muerte, a los 47 años, se debió a la traición de un viejo compañero de aventuras, que negoció su libertad y delató su paradero. 

La versión oficial da cuenta que fue muerto por efectivos policiales el 14 de setiembre de 1941 en Carmensa. La verdad fue otra.


Así la cuenta el historiador Fabio Erreguerena, nieto de Vairoleto: "Hay algunos gritos al amanecer. La policía en principio confunde a Vairoleto con uno de los peones. Vairoleto se levanta de un salto, busca sus armas, y comienza el tiroteo. Hiere a uno de los oficiales. El tiroteo es intenso. Teme por la vida de su esposa e hijas. Al verse rodeado, sin salida, emprende su mas larga huida. Su mas brillante escape. Un plan que seguramente más de una vez había pensado. En un momento del tiroteo, él da vuelta su arma, se apunta ... y... dispara."

Y de ese momento da testimonio su mujer, Telma Ceballos: "Juan se suicidó. No lo mataron, el se suicidó. Yo me levanté de la cama tras de él, protegiendo a las chicas. Veo que se pega el tiro y empieza a caer para atrás, se apoya en la pared y cae al piso. Luego, entró la policía y le tiraron ya muerto en el piso".

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