La absurda defensa de Bullrich: "Los perros no distinguen diputados de manifestantes"

18 de diciembre de 2017

Ante esta justificación, el Presidente decidió dejar a un margen a la ministra de Seguridad del operativo desplegado este lunes en las inmediaciones del Congreso. El Gobierno tendrá más la mirada puesta en la movilización que en lo que suceda puertas adentro del Parlamento.

"Los perros no distinguen a los diputados de manifestantes". Esa fue la absurda defensa que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ensayó el jueves pasado ante el Gabinete nacional por el descontrolado operativo de represión en el Congreso terminó de enfurecer a Mauricio Macri y a Marcos Peña, según publicó el diario Ámbito Financiero.

La cuestionada ministra intentó justificar ante Macri la mordedura que perros de Gendarmería le propinaron al diputado Leonardo Grosso, del Movimiento Evita. Pero terminó por empeorar su situación. Con los gobernadores del PJ nuevamente como custodios del quórum, el Gobierno nacional estará hoy más pendiente de la movilización opositora fuera del Palacio Legislativo que de la sesión en el recinto donde sumará poder de voto a partir del compromiso de diputados peronistas presuntamente alineados con los mandatarios provinciales.

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Más allá de Bullrich y su manejo del operativo, crisis ya superada a partir del traspaso de la seguridad a la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el problema político en la Cámara de Diputados es congénito. El Bloque Justicialista, y su interbloque Argentina Federal, es demasiado heterogéneo y resbaladizo. No asoma, de acuerdo con las evaluaciones de la Casa Rosada, como el instrumento más confiable para contar con un aliado peronista que garantice quórum y votos en sesiones delicadas. Anoche, el Gobierno nacional confiaba en la presencia de unos doce gobernadores hoy en Diputados junto a Peña, Rogelio Frigerio, Nicolás Dujovne y una colectivo de diputados de Cambiemos y del peronismo anti kirchnerista.

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El jueves pasado, Cambiemos perdió en la calle una votación que ganaba en el recinto de Diputados. El diagnóstico político tuvo a Bullrich al tope de las responsabilidades por el clima de violencia que potenció la intervención desenfrenada de la Gendarmería ante unos 250 manifestantes que el Ministerio de Seguridad identificó en informe reservado como militantes que llegaron de municipios ultra-kirchneristas como Avellaneda y La Matanza. Hoy el operativo estará a cargo de la Policía de la Ciudad.

Cerca de Ocampo aportaron un dato clave en relación al cambio de voltaje en el operativo: desde la represión en el Borda, cuando funcionaba la Policía Metropolitana, la Policía de la Ciudad nunca más volvió a disparar una bala de goma para despejar o disuadir una protesta.

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Debajo de Bullrich asoman Emilio Monzó y Nicolás Massot, encargados de controlar el recinto y llevar la sesión a buen puerto para el Gobierno nacional. Es decir, lograr quórum y evitar que el kirchnerismo descontrole el debate o fuerce a levantar la sesión. El jueves pasado fallaron. No soportaron la psicopateada de Leopoldo Moreau, Máximo Kirchner y un puñado de diputados que, a partir de los balazos y gases afuera del Congreso, contagiaron el clima al recinto y le ganaron a Monzó la batalla política y psicológica.