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Trump cedió a la presión internacional y puso fin a la separación de niños y padres inmigrantes

20 de junio de 2018

Tras el escándalo mundial que generaron los videos y audios de las separaciones de niños de sus padres, Trump firmó un decreto para que sean mantenidos unidos hasta sus deportaciones.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, finalmente tuvo que dar marcha atrás ante la presión internacional luego de que se filtraran videos y audios de la escandola separación de niños inmigrantes de sus padres que llevan adelante las autoridades estadounidenses.

Trump firmó este miércoles un decreto para detener las separaciones de los niños de sus padres inmigrantes cuando son detenidos en la frontera sur de los Estados Unidos.

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"Vamos a mantener juntas a las familias. No me gustó ver a familias separadas, ni lo se que se siente por ello. Esto resolverá el problema", dijo el mandatario al firmar el decreto en la Casa Blanca. Trump, sin embargo, aseguró que el decreto no implica el fin de su política de mano dura con la inmigración ilegal, a la que describió como una fuente del crimen y el narcotráfico.

En apenas un mes, más de 2.300 niños inmigrantes fueron separados a la fuerza de sus padres y alojados en campos de retención hasta tanto se resuelva la deportación de sus padres. Las escandalosas separaciones de familias son consecuencia de la política de "tolerancia cero" que puso en marcha en abril el gobierno de Trump, y que lleva a presentar cargos criminales contra cualquier adulto que cruza irregularmente la frontera con México, que es separado entonces de los niños con los que viaja ya que no los niños no pueden ser detenidos pero los adultos sí.

Trump debió dar marcha atrás a pesar de que días atrás había advertido que "Estados Unidos no será un campo de inmigrantes, y no será un complejo para mantener refugiados. No lo será". Su decisión de aplicar mano dura flaqueó ante la presión internacional que despertaron los escandalosos audiso que dan cuenta del doloroso momento de la separación de niños de sus padres.

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Como de costumbre el mandatario estadounidense apeló a los inmigrantes para convertirlos en el chivo expiatorio de los problemas de seguridad que atraviesa el país. "Entre los inmigrantes que buscan entrar al país hay personas que pueden ser asesinos y ladrones, y muchas cosas más. Queremos un país seguro, y eso empieza en la frontera. Y así será" aseguró.

Y siguió: "Si uno mira lo que ocurre en Europa, lo que ocurre en otros lugares... no podemos permitir que eso ocurra en Estados Unidos. No bajo mi mando. El gran error de Europa de permitir la entrada a millones de personas ha cambiado su cultura de forma fuerte y violenta".

En la misma línea se pronunció la Secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen, quien el martes advirtió que "no pedirá disculpas o ceder por estar haciendo el trabajo que los estadounidenses esperan que hagamos. No se confundan: nuestra frontera sur está en crisis. Está siendo explotada por criminales, contrabandistas y miles de personas que no tienen respeto por nuestras leyes".

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