En Buenos Aires también hay terremotos y podrían ser fuertes

Por: Gabriela Lima
16 de agosto de 2007

*Lo asegura el Director del Instituto Nacional de Prevención Sísmica.
*Aquí, el ABC de los terremotos en la Argentina.

Los más de 500 muertos y los miles de heridos que dejó el trágico terremoto del 15 de agosto pasado en Perú pusieron nuevamente en las portadas de los diarios el tema de los desastres naturales y minutouno.com consultó a un experto en la materia para saber cuál es la situación de la Argentina en relación a los sismos.

Y el ingeniero Alejandro Giuliano, Director Nacional del Instituto Nacional de Prevención Sísmica de la Argentina, explica que lo sucedido en Perú tiene consecuencias para nuestro país.

Según el experto, el sismo que tuvo como epicentro a Pisco es consecuencia de un movimiento que, además, está fracturando la Placa Sudamericana: “La corteza terrestre –que se conoce con el nombre de Litósfera- está dividida en grandes bloques rígidos, las placas tectónicas, que están como flotando sobre el magma –señala el ingeniero-. Estos bloques interactúan entre sí de diferentes maneras, y en el caso de la costa chileno-peruana, la placa del Pacífico Sur –la Placa de Nazca-, se está introduciendo por debajo de la Placa Sudamericana, lo que hace que nuestra placa se fracture” explica el ingeniero y asegura que los terremotos de la Argentina son un subproducto de la interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana.

“Un terremoto es una liberación brusca de energía que se transmite a través de ondas por todo el globo –ondas sísmicas- y que se produce cuando las placas tectónicas interactúan entre sí de diferentes maneras”, define el especialista.

Las zonas sísmicas de la Argentina

“El país está dividido en cinco zonas sísmicas con nivel creciente de actividad desde la cero hasta la cuatro”, dice Giuliano.

La Zona Cero comprende el este argentino, la mesopotamia, el litoral atlántico e incluye a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es la zona con menor actividad sísmica del país, pero no es asísmica, como habitualmente se cree.

Y corriéndose hacia el oeste, el nivel de actividad va creciendo: Una de las ciudades importante que se encuentra comprendida en la Zona Uno es la capital cordobesa. La ciudad de San Miguel de Tucumán se ubica en la Zona Dos y la Zona Tres cubre parte de la provincia de San Juan y Mendoza, parte de La Rioja y parte de las provincias de Salta y Jujuy, que también son de alta actividad sísmica. La Zona Cuatro es la de mayor actividad sísmica y cubre el resto de las provincias de San Juan y Mendoza, donde se registran de 20 a 25 sismos diarios, no todos percibidos por la población, pero sí por los instrumentos.

Cómo se miden los terremotos

Los instrumentos de la Argentina registraron el terremoto de Perú, porque un sismo de esta magnitud se registra en todo el mundo”, plantea Giuliano y plantea que si bien hay sismos que no se perciben, los grandes terremotos del oeste argentino se perciben en Buenos Aires. “Por ejemplo, con el terremoto de San Juan de 1977, colapsó un tanque elevado en Bragado, provincia de Buenos Aires, donde tienen pequeños sismos propios pero también perciben algunos importados”, aclara el ingeniero.


Existen dos escalas para medir los sismos: la de magnitud – Escala de Richter-mide la energía liberada por el sismo y la de intensidad –Escala Mercalli- mide los efectos que produce el terremoto en las construcciones y en las personas, son distintas y miden parámetros distintos.
La energía liberada por el sismo es una sola –el terremoto de Perú fue de magnitud 7.9 en la escala Richter-, pero las intensidades son infinitas, “porque una cosa es cómo lo percibieron en Lima, otra en el norte de Chile, otra en la zona del Amazonas”, distingue el ingeniero.

“Se puede pensar en una radio que transmite con una cierta energía, pero a medida que nos alejamos del lugar de transmisión se va escuchando cada vez menos –ejemplifica el experto-. La potencia es una, pero a medida que nos alejamos, la persona la siente con distinta intensidad. Así, la primera sería la escala de magnitud y la segunda sería la de intensidad”, dice Giuliano.

“Hay que tener en cuenta que pasar de un grado a otro en la escala de magnitud significa 33 veces más energía: un sismo de magnitud 8 tiene 33 veces más energía que uno de 7, pero uno de magnitud 9, con sólo 2 grados de diferencia, es 33 x 33 veces, lo que significa alrededor de mil veces más energía”, aclara el ingeniero y señala que el sismo de mayor magnitud en la Argentina –conocido como el “Terremoto argentino”-. ocurrió en 1894 en el norte de San Juan y tuvo una magnitud de 8 en la escala de Richter”

En Buenos Aires también hay sismos

"Hay que desterrar la idea de que Buenos Aires es asísmico –plantea Giuliano-. Es de baja intensidad sísmica, pero no es asísmico. De hecho, en el año 1888 hubo un terremoto con epicentro en el Río de la Plata que se percibió en buenos Aires y en Colonia y produjo pequeños daños”,

Y en el caso de que se registre algún movimiento, las indicaciones de seguridad dicen lo siguiente: “Si se está en una vivienda sismo resistente hay que alejarse de las superficies vidriadas y poner en el suelo los elementos pesados y ornamentales como bustos o macetas grandes que pueden caerse y dañar a las personas aunque no colapse la estructura edilicia. Por eso es muy importante que las bibliotecas estén amuradas.



También hay que cortar el gas y la energía, porque un efecto secundario en los grandes terremotos son los incendios que de hecho ocurrieron en algunos sectores de la ciudad de Lima. En el caso de que la vivienda no sea sismo resistente, hay que escapar a lugares abiertos del exterior porque si no puede ser peor el remedio que la enfermedad”.