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Estafaron a 38 familias, los denunciaron, nunca terminaron los departamentos y siguen construyendo

Por: Beatriz Ibargüen
24 de marzo de 2019

Tras varios juicios, los estafadores siguen libres y levantaron otro edificio con los fondos supuestamente de las víctimas.

El sueño del techo propio se convirtió en una odisea para un grupo de vecinos, que desde hace 8 años luchan para que les devuelvan el dinero de los inmuebles que pagaron, pero que nunca fueron terminados por la constructora.

Todo comenzó en 2010, cuando la sociedad anónima Le Breton 5222 vendió cinco unidades de un edificio que no había empezado a construirse y que no tenía ni los permisos municipales ni un terreno propio. Con los primeros pagos se compró un lote, y los dueños de la sociedad anónima consiguieron el permiso de obra, gracias a la ayuda de Carlos Domenico, un ex funcionario porteño que también hace parte de la banda de estafadores, aseguró Estefanía Capatto, una de las damnificadas, a minutouno.com.

Los presidentes societarios eran Carlos Raiano y su mujer Carina Alfano, quienes le cedieron el puesto a Eduardo Atilio Camaratta. En los planos, el edificio ubicado en Arribeños 2856, en el barrio porteño de Núñez, tiene seis pisos de 42 unidades de un solo ambiente, que en 2011 tenían un valor de más de U$S52.000. Sobre ese precio, los desarrolladores llegaron a pedirles hasta U$S15.000 a los compradores.

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Durante estos últimos años, se levantó una estructura firme pero inconclusa, con seis pisos y varias cocheras. Los compradores "desde el pozo" suman 38. Además de otras seis personas que adquirieron "el aire" del edificio, porque los estafadores les vendieron el 7°, 8°,9° y el 10° piso, los cuales nunca llegaron a ser construidos, ni estaban en los planos originales.

Las víctimas denunciaron la estafa, la cual está siendo investigada por la jueza Carina Zuconi. Mientras la causa estaba en curso, los titulares sacaron varias hipotecas a nombre de los presidentes originales: Carlos Raiano y su mujer Carina Alfano, por lo tanto, el juez Daniel Alioto ordenó la subasta del edificio a medio construir. Pero esta medida no fue llevada a cabo, ya que los afectados lograron frenar la ejecución del inmueble. Pero siguen sin recuperar el dinero.

Cómo funciona la estafa

Buscan inmuebles y empiezan vender departamentos de pozo. Con eso arman un fondo de capital, compran el terreno y siguen vendiendo. En resumen: presentan los proyectos, juntan un primer capital, arrancan la construcción muy mínima, siguen vendiendo y dejan la obra a medio hacer.

Luego, les dicen a los compradores que se quedaron sin dinero, que alguien se fugó y que ellos (los compradores) tienen que poner la plata que falta para terminar el edificio.

En el caso de la obra de Núñez, cuando los estafadores lograron juntar al menos 5 propietarios, compraron una casa vieja en Arribeños, entre Av. Congreso y Quesada, en pleno barrio donde está el estadio del club River. El expediente municipal salió exprés, puesto que el profesional que hizo el proyecto era un ex funcionario de la misma municipalidad, Carlos Doméstico.

Según contó Capatto a este portal, los estafadores comenzaron las obras y levantaron 6 niveles durante casi un año. Con esa carcaza perfecta, siguieron vendiendo boletos de compra/venta, pero ya con un mejor disfraz puesto que tenían parte del esqueleto construido.

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En el medio de esta construcción fugaz, hicieron una jugada: cambiaron de titular societario. Inicialmente eran Raiano y su mujer Alfano, quienes le cedieron la presidencia a Eduardo Atilio Camaratta. Sorprendentemente, las primeras maniobras de este último fue hipotecar el terreno donde estaba emplazado el edificio, Arribeños 2856, con la obra en construcción, a favor de los padres de los ex dueños de la SA (Le Breton 5222).

Fue así como Camaratta -procesado en 2018, embargado por 19 millones de pesos e inhibido de salir del país por la demanda penal iniciada en septiembre 2017 de los estafados del edificio de Arribeños- igual constituyó a favor de otros integrantes de la banda 3 hipotecas fraudulentas por un monto total de alrededor de u$s380.000 dólares.

Nuevos estafados y el caso sigue sin resolverse

Según denunció Capatto, los juicios realizados a la banda de estafadores no sirvieron para frenar sus maniobras. Como si nada ocurriera ni pesaran sobre ellos causas judiciales, construyeron otros edificios y habrían estafando a otras familias. “Tenemos comprobado y verificado que están realizando lo mismo en más de 10 edificios en Capital Federal y siempre es el mismo mecanismo. Uno de esos proyectos está en la calle Ceretti. Es el mismo que el de Aribeños”, comentó la damnificada.

Comprobamos que nuestros fondos se desviaron hacia esa obra y esa obra la terminaron y tienen una inmobiliaria en la planta baja a nombre de Gabriela Marenghi. Esa misma inmobiliaria es la que administra los departamentos, no les entregan las escrituras a los propietarios y tienen el inmueble hipotecado”, señaló Capatto.

Estas nuevas víctimas no entienden que están siendo estafadas y están pagando por un edificio que no tiene los permisos para ser construido. “No hay un solo inmueble de esta gente que esté escriturado como corresponde. Todos tienen un único dueño que son sociedades truchas, con préstamos simulados por ellos mismos. Los llamamos agujeros negros de la Capital”, explicó Capatto.

Tras 8 años de lucha, las víctimas del edificio de Aribeños sienten que están en una situación que empeoró, no solo porque los estafadores siguen libres y construyendo, sino porque también sienten que la Justicia los sigue dejando solos.

“Nos hicieron mucho daño y no tenemos a nadie que nos resguarde. Estamos preocupados. De nuevo hay familias que están entrando al edificio. Con lo cual están usurpándonos lo único que nos quedaba y nosotros estamos totalmente desamparados ante esta supuesta quiebra”, alertó la mujer, que pide ayuda de la Justicia de forma urgente.

“Las víctimas estamos en una posición en donde ni la Justicia ni el Gobierno de la Ciudad pueden darnos lo que queríamos, que era nuestras casas, nuestros departamentos. No tenemos otra salida. Lo que queremos es que la justicia caiga sobre ellos y que se nos escuche, y nosotros poder recuperar el inmueble”, resumió.

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