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Alejandra, la militante que vivía en la calle: "El sueño de mi vida es conocer a Cristina Kirchner"

12 de mayo de 2019

Habló con C5N tras la presentación de "Sinceramente" y su video se viralizó en Twitter, Facebook y grupos de WhatsApp. "Algunos dicen que me pagaron. ¿Sabés con qué me pagaron? Con dignidad", asevera. Su vida, una historia que conmueve.

Alejandra Mársico habla hasta por los codos. Comienza con un tema y termina en otro tras pasar por acá y por allá, lejos y cerca. Tiene 53 años, su apellido es parecido al del ídolo de Boca, pero nada tiene que ver con el fútbol lo suyo. Su pasión es la política, Eva Duarte y Kirchner. En una mano tiene una primera edición de “La razón de mi vida” y en la otra “Sinceramente”, el libro por el que se volvió viral en las redes sociales al acudir a su presentación.

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Habló con minutouno.com el 11 de mayo, día en el que se cumplieron 45 años del asesinato del padre Carlos Mugica y lo toma como una mueca más del destino. Dice que soñó que “Néstor” le anunciaba el “contrato social ciudadano” que planteó Cristina Kirchner en la Feria del Libro y asegura que el “Espíritu Santo” le dio la capacidad de síntesis que no tiene nunca para enumerar los derechos que recuperó entre 2003 y 2015 ante las cámaras de C5N. Es que el peronismo, como ninguna otra fuerza política, también es una cuestión de fe.

¿Te llegaron las repercusiones de lo que contaste en el programa ADN de C5N?

Sí y estoy muy conmovida con todo esto. Lo relaciono a las dos veces que soñé a Néstor. En la primera me decía “necesitamos gente como vos” y en la segunda, desde un escenario chiquito, me señalaba y me decía “hombre nuevo”, “hombre nuevo”. Cuando me desperté lo seguía escuchando. Al “hombre nuevo” lo relaciono con el nuevo “contrato social ciudadano” que planteó Cristina el día de la presentación de “Sinceramente”. Le pedí al Espíritu Santo que ponga en mi boca las palabras correctas para expresar sintéticamente tanto amor y tanto agradecimiento. Me emociona porque me explotó el teléfono. Me siento muy conmovida porque no estoy acostumbrada a esto.

¿Cómo fueron los sueños con Kirchner?

El primero fue hace como 5 años. Estábamos corriendo, haciendo footing. Se nota que era un sueño porque yo no te corro ni el último bondi… (ríe) Estábamos en las Cataratas del Iguazú. Yo lo veo tan alto y tan radiante. Yo le digo "compañero" y él me mira y me dice "necesitamos gente como vos". En 2016 antes de la primavera soñé nuevamente con él. Estaba en un teatrito, estaba Cristina también, y él me decía “hombre nuevo”. Investigué sobre el “hombre nuevo” y en definitiva cuenta que el hombre nuevo necesita un nuevo contrato social. Porque hablamos de un hombre a nivel genérico de que una sociedad se transforme. Entiendo que es lo que propuso Cristina el otro día. Lo único que sé es que lo que va a pasar es bueno, porque el amor lo está gestando. Siento que soy un pequeño instrumento que puede dar mi testimonio.

Alejandra Mársico
Alejandra milita en el peronismo y participa de todos los actos que puede<br>
Alejandra milita en el peronismo y participa de todos los actos que puede

Alejandra vivió en la calle. Junto a ella estaba una de sus hijas que hoy tiene 19 años. Estudiará para ser Trabajadora Social porque una anécdota de sus tiempos de dolorosa indigencia la marcó para siempre.

“Me dijo: ‘mamá: ¿vos te acordas de Luciana, la trabajadora social del Gobierno de la Ciudad que cuando yo tenía 4 años nos negó un paquete de fideos porque dijo que ella no había estudiado tanto para resolver el tema de un paquete de fideos?”. Voy a ser trabajadora social porque yo necesito reparar personas vulnerables por este sistema”, detalla Alejandra. Aquel desprecio ocurrió mientras el actual presidente Mauricio Macri gobernaba la Ciudad.

Alejandra tiene en su rostro una secuela de un disgusto que también tiene que ver con su militancia. Cuenta, sin que le pregunten, que fue un pico de presión lo que le causó la parálisis facial. Dice que los médicos lo atribuyeron a por un disgusto.

¿Cuál fue el disgusto que te causó el problema de salud?

En 2011 comencé el Secundario y lo terminé en el 2013. Me recibí en el mismo Congreso donde vendía pañuelitos a la esquina. Yo abrí la cabeza a partir de la apertura de conciencia que hicieron los Kirchner. En una clase un profesor empezó hablar de la “teoría de los dos demonios”, del “enfrentamiento de dos grupos armados en la dictadura”. Me levanté y le dije: "usted es un educador, no le voy a permitir que le meta mierda en la cabeza a los pibes". El tipo quedó mudo. Al otro día siento que la cara se me empezó a transformar. Me quedó un ojo arriba y la boca torcida. Me había dado un ataque de presión por los nervios. Me dijo la neuróloga que había sido por la discusión. Estuve dos años sin poder cerrar el ojo. La directora me dijo que si quería lo siga cuando me mejore. Yo tenía muchas ganas de estudiar. A pesar de todo me recibí y el 25 de mayo fui abanderada en 2013. Justo cuando se cumplieron los 10 años desde que asumió Néstor.

¿Y seguiste estudiando?

Fui a la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo e hice 3 años de derecho. Después se desmanteló y ya no teníamos donde cursar. Así que tuve que dejar. Pero vi tantas cosas terribles y llegué a la conclusión de que la Justicia se creó para cuidar a los poderosos. Ahora voy a estudiar psicología social y un curso de stand up para alegrarle un poco la vida a la gente.

Nos contó el ex legislador Alex Freyre, que te conoce, que ayudaste y ayudás a un montón de gente necesitada.

Yo estaba generalmente en la puerta del Senado vendiendo pañuelitos. Empecé a conocer a la gente de los despachos, jefes de asesores pero también empecé a conocer a padres que venían con chicos desnutridos desde las provincias. Yo lo que hacía es preguntar de dónde sos, y conectaba la necesidad con la persona que podía resolverlo. Yo no estaba pidiendo nada para mí. Hablaba con empleados del Congreso y resolvía problemas. Colaboraba mucho con los papás de chicos que están internados en el Hospital de Niños. Hoy, con mi sueldo de trabajo en blanco con obra social, le tiro unos manguitos por mes a la gente necesitada. Una vez estaba medio corta de plata. Fue el día que volvió Cristina a Buenos Aires en 2016. Fui a una agencia de Recoleta y me jugué 100 pesos a la quiniela. Aposté al 9933 porque ese día regresaba la ex Presidenta. El 33 es el número de Cristo y se me ocurrió que la vuelta era como una resurrección. Le pegué a las cuatro cifras. Pude darle mi colaboración mensual a la gente de la calle que necesita.

- ¿A qué te dedicás ahora?

- Tengo una tarea digna y desde el lugar que estoy puedo ayudar a otros. No tenía las herramientas ni el estudio. Me dieron una mano para que yo pudiera estudiar. Me dieron un laburo. Primero fue un contrato, después una permanencia… Lo único que me pidieron quienes me ayudaron -una política y un sindicalista que prefiero no nombrar- es que le enseñe a mis hijas a que tenga memoria, que no me olvide ni le deje olvidar a mis hijas que detrás de nosotros hay muchos más que esperan una oportunidad como tuvimos nosotras. Jamás me dijo vení a una marcha, poneme el voto, militá.

Me encantaría tener aunque sea una pequeña charla con Cristina Kirchner. Sería un sueño. Lo que más deseo en la vida

- Saliste de la calle, criás a tus hijas con dignidad, estudiaste, ¿te queda algún sueño por cumplir?

- Me encantaría tener aunque sea una pequeña charla con Cristina Kirchner. Sería un sueño. Lo que más deseo en la vida. La vi de cerca tres veces. Una vez la vi en un acto y la abracé. La segunda -tengo el videito y todo- fui a la Plaza de Mayo cuando asumió Néstor. Recogí papelitos y cuando volvió Cristina el 16 de abril de 2016 le llevé todos esos papelitos y la abracé. El 21 de septiembre de 2016 le llevamos ramos de unas rosas blancas con mi hija más chica. La esperamos en la puerta de la casa y ahí le conté los sueños que tuve con Néstor. Pero tener un diálogo con ella en el Instituto Patria sería lo máximo. Después de tanta repercusión le contaría del amor que le tiene la gente. También de los otros… Algunos dicen que me pagaron. ¿Sabés con qué me pagaron? Con dignidad.

Alejandra se emociona una vez más. Más allá de sus preferencias, la mayoría de sus palabras tienen que ver con el amor a una ideología. Nunca se refiere con odio o desprecio a los adversarios. En tiempos de “grieta”, también da un ejemplo de fe y militancia.

Colaboración en redacción: Laura Guarinoni

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