"Transitamos el ciclo de menor crecimiento de la última década"
El director de Abeceb, Dante Sica, analiza los 10 años de la gestión kirchnerista en Argentina a la luz de tres etapas claramente identificables.
Por Dante Sica (*)
Este 25 de mayo se cumple 10 años de que la familia Kirchner
asumió la presidencia. Si uno tuviera
que hacer una foto desde el punto de vista económico deberíamos comparar los números
que presentan las principales variables económicas como PBI, desocupación,
reservas e inflación a nivel de 2013 con respecto a 2003.
Esta foto seguramente daría muchos claros oscuros. Se puede hablar de la recuperación de los niveles de crecimiento y/o empleo pero también de un avance muy fuerte de la inflación.
Si uno lo observa desde el punto de vista económico, quizás, la década que tendríamos que comparar
es la de 2002 y 2012 porque es claro que gran parte de lo que fue la
recuperación y el crecimiento de la economía argentina en los últimos diez años
no se explica a partir del 25 de mayo de 2003 sino a partir del conjunto de
políticas y acciones que se tomaron en la salida de la crisis de 2001 y en
particular en los primeros meses de 2002.
Es cierto que, luego, la administración Kirchner avanzó sobre dos temas que son muy importantes: la reestructuración de la deuda, en la que se había comenzado a trabajar a principios de 2002, y la política social que definió claramente una mejora en los niveles de indigencia y pobreza por lo menos en los primeros años y una recuperación fuerte del consumo por parte de esos sectores que habían quedado marginados hacia finales de los '90.
Ahora, ¿por qué ponemos la fecha de 2012? Porque es claro que ese año hubo un cambio en el régimen de políticas pública donde gran parte de los pilares que habían sido y fortalecido la recuperación de la economía no sólo se habían agotado hacia finales de 2011 sino que también la forma en que el gobierno llevó adelante un cambio de política económica para poder hacer frente a esta disminución de lo que habían sido esos pilares cambió totalmente la forma en que se venía gestionando la economía.
En este caso, lo que hay que mirar más que la foto es la
película. Es claro que a partir de 2007 comienza un fuerte deterioro que
sostenían la recuperación de la economía: el superávit fiscal y el balance
comercial. Los dos se deterioran por una sola cuestión: la errada y errática
política energética del gobierno.
A esto se suma un proceso inflacionario, que se dispara a partir de 2007 con la destrucción del sistema de información pública y cuya política anti inflacionaria fue sostener el tipo de cambio nominal por debajo de la suba de precios y mantener las tarifas públicas congeladas.
Esto hizo que, hacia finales de 2011, los grandes pilares de recuperación económica (tipo de cambio competitivo, superávit fiscal y cuenta corriente positiva) prácticamente habían desaparecido.
A partir de 2012, el gobierno enfrenta estas restricciones no con una política que ataque la causa sino los efectos. Y en ese sentido pasamos de tener un sistema de mercado libre a tener un control de cambio, una administración total del comercio, un Banco Central que emite sólo para financiar al sector público y una respuesta a la crisis de política energética con la estatización de YPF.
Esta forma de mirar y encarar los problemas genera un aumento en el grado de discrecionalidad y las intervenciones en los mercados. Y en una primera etapa cuando lo comparamos con el 2002, donde la economía argentina había encendido el crecimiento, todo este marco de políticas públicas que observamos a partir de 2012 apagó este desarrollo ascendente de la economía.
Si nos paramos en el 25 de mayo de 2003 creo que estamos transitando, desde el punto de vista económico, el ciclo de menor crecimiento de los últimos 10 años.
Ahora, entramos en un ciclo en el que el crecimiento estará mucho más sostenido por factores externos; enfrentaremos situaciones que no son sólo producto del deterioro económico sino autoimpuestas por las restricciones de políticas por la forma en que el gobierno encara los problemas económicos; y navegaremos en agua de bajo crecimiento con alta inflación.
Es claro que tenemos que mirar la película y que la continuación de la película nos trae para adelante los peores resultados.
(*) Director de la consultora Abeced
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