Unir desde la reconciliación

Escribe Gustavo Ferrari (*)

La Argentina transita hoy la crisis institucional más grave desde el retorno de la democracia, con fuertes restricciones a la libertad y los derechos individuales y un ejercicio desmedido del poder, que se suma a un déficit de gestión y un deterioro económico, energético y estructural que no se condice con la postulada "década ganada".
 
El primer gran obstáculo para superar esta situación lo ha tendido el propio Gobierno para posponer cualquier alternativa de cambio, gestando una división brutal de la sociedad en bandos antagónicos, pero también en la justicia, las asociaciones académicas y profesionales, la prensa, el movimiento obrero, el sector empresario y los intelectuales.
 
Por ello, el primer desafío que se fijaron el 1ro de mayo José Manuel de la Sota, Hugo Moyano, Francisco de Narváez y Roberto Lavagna con una cantidad de dirigentes políticos nacionales en el documento "Unidos para cambiar" es reconciliar a los argentinos a través de la unidad, superando temores, erradicando egoísmos personales y postergando candidaturas en momentos donde el coraje, la entrega, la humildad y el diálogo deben primar por sobre el silencio, el miedo, la comodidad y cualquier ambición o especulación política.
 
Y para esa unidad, los firmantes nos propusimos un objetivo común que hoy parece lejano, pero que es tan sencillo como convocante: garantizar la plena vigencia de la Constitución y las instituciones de la República como límite al autoritarismo y en defensa de los derechos y libertades de todos los argentinos.
 
Estamos convencidos de que el Kirchnerismo buscará la perpetuidad y la suma del poder público, que va por un cambio drástico en la forma de gobierno, y que pretende subvertir el orden Constitucional poniendo al Estado y su funcionariado por sobre los derechos y libertades más básicas, con una presión y un intervencionismo que solo ahoga las potencialidades individuales. 
 
Esta es la Argentina que se debate en los próximos meses y por ello, desde un peronismo que no abandona su vocación frentista con quienes coincidan con el contenido del documento, nos fijamos como objetivo inmediato consolidar en el Poder Legislativo una fuerza que impida que el Gobierno consolide un rumbo que amenaza con transformar drástica y dramáticamente la forma de vida de los argentinos. Una fuerza que reemplace la agenda política unilateral del Gobierno por el debate sobre los problemas que verdaderamente aquejan a los argentinos.
 
El segundo desafío de mediano plazo es cambiar. Cambiar sin retroceder en muchas de las conquistas sociales de los últimos años. Cambiar a partir del reconocimiento de la realidad, de los logros y las dificultades, de los errores propios y ajenos, asumiendo los desafíos que plantea la Argentina de los próximos 20 años.
 
Y para cambiar no hacen falta ni recetas mágicas ni iluminados, solo hace falta reconducir a la Argentina por la senda de la Constitución, entendida no solo como un sistema de control del ejercicio del poder sino también como un verdadero proyecto común de Nación que nos incluye a todos, mayorías y minorías, oficialismos y oposición, Estado, funcionarios y ciudadanos de a pie.
 
Nos hay que buscar en otro lado, pues en la propia Constitución están plasmados aquellos objetivos que supo hacer carne el peronismo. Entre ellos, el federalismo, la justicia social, el desarrollo y la movilidad a partir de la inclusión. La igualdad de derechos y oportunidades y de todos ante la Ley. El derecho al trabajo y al salario digno. El derecho de peticionar a las autoridades y de expresarse sin censura ni represalias. La vigencia de la Ley y el Estado de Derecho. La libertad y el resto de los derechos humanos, civiles y políticos que caracterizan a todas las republicas constitucionales modernas.
 
Todos aquellos que conformamos este espacio de unidad y cambio -gobernadores, referentes políticos, sociales, sindicales y empresariales-, hemos sabido defender desde siempre y con coherencia estas banderas del justicialismo. Pero hacen falta muchos más para poder ofrecerles a todos los argentinos una alternativa política integradora, competitiva, de alcance nacional, consistente y posible que permita refundar las bases de la Argentina que vieron crecer nuestros padres y que tenemos la responsabilidad de legar a nuestros hijos.  Por eso estamos hoy todos Unidos para cambiar.

(*) Diputado Nacional Frente Peronista

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