La movilización del 8M convoca a mujeres y disidencias de todo el mundo a tomar las calles y Barcelona no es ajena a esta revuelta popular. La cosmopolita alberga gran cantidad de inmigrantes latinoamericanas que por primera vez decidieron marchar juntas, encapuchadas y reivindicando las luchas de sus territorios. Integrantes de movimientos feministas de Chile y Argentina relatan por qué sienten la necesidad de estar unidas.