Alperovich, un contador que entiende a la política como "gestión"
Por Télam
Alperovich, que había hecho carrera en la concesionaria de autos de su familia y en la presidencia del Banco Noar, una entidad cooperativa de la provincia, decidió incursionar en la política en 1995, cuando fue elegido legislador por la Unión Cívica Radical (UCR), el partido al que estaba afiliado.
En 1999, cuando terminó su mandato y dada la experiencia que había demostrado en la comisión de Hacienda de la Legislatura, el electo gobernador, el justicialista Julio Miranda, le ofreció el cargo de ministro de Economía, y Alperovich aceptó.
Alperovich, que entre 1999 y 2001 fue el hombre fuerte del gobierno de Miranda, en 2001 abandonó el Ministerio de Economía y, ya afiliado al justicialismo, fue elegido senador nacional, cargo que desempeñó hasta 2003, cuando se presentó como candidato a gobernador de la provincia.
Durante su gobierno, Alperovich impuso el concepto de que la política es gestión, y de que la época de los discursos y de las palabras sin obras públicas concretas -algo que se jacta de haber reactivado en Tucumán- ha terminado.
Hombre práctico y de costumbres sencillas, Alperovich profesa la religión judía y está casado con la diputada nacional Beatriz Rosjkés, con quien tiene cuatro hijos (Gabriel, Mariana, Sarita y Daniel) y cuatro nietas.
Alperovich es amante de los deportes, hasta el punto de que fue presidente de los clubes de Monomarcas (automovilístico) e Independiente (de básquetbol), que durante su gestión llegó a ascender a la Liga Nacional.
Además, es hincha de Atlético Tucumán, que milita en el torneo de ascenso Argentino "A" de fútbol, al que ve jugar cada vez que puede.
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