El presidente del bloque PRO en la Cámara de Diputados, Federico Pinedo, cuesitonó el memorándum de Entendimiento entre la Argentina e Irán.
Robert Cox afirmaba en una columna en el Buenos Aires Herald que, de nuevo, la Argentina se estaba alineando internacionalmente en el lado oscuro de la historia. Se refería a que en 1945 nuestro país decidió no atacar al nazi fascismo y con eso se perdió de participar en la prodigiosa revolución productiva de posguerra, a diferencia del Brasil, que entonces era mucho menos que nosotros y hoy es la sexta economía del planeta, lugar que supimos ocupar a principios del siglo XX. Esa fue la primera vez que visitamos "el lado oscuro de la historia". La segunda vez sería ahora, tras el acuerdo con Irán.
¿En qué contexto se da el acuerdo del gobierno argentino con Irán? El Irán de los ayatolas derivó en el gobierno de Ahmadinejad, que intenta desarrollar una bomba atómica al mismo tiempo que propicia la desaparición de Israel. Toda la comunidad civilizada intenta evitar esta posibilidad.
Como parte de su política exterior, Ahmadinejad se alió con Hugo Chávez, por la condición de ambos como líderes de países petroleros. Chávez a su vez le abrió puertas en nuestro continente, entre otros con sus amigos los Kirchner. No creo que sea casual que en 10 años el comercio de la Argentina con Irán haya pasado de mil a 10 mil millones de dólares.
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El incremento de los negocios de la Argentina con Irán se dio a pesar de que la Justicia argentina acusa a altos funcionarios de Ahmadinejad de haber ordenado el ataque terrorista contra la mutual judía argentina AMIA, que fue un asesinato masivo de argentinos en la Argentina. Los Kirchner pasaron de hacer serias denuncias contra Irán en las Naciones Unidas, a formar parte de rumores sobre transferencia de tecnología nuclear al régimen que apoya al terrorismo internacional.
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La Argentina es un país cuyos gobernantes dicen que lo más importante de su política internacional e interna es la defensa de los derechos humanos y la sujeción al derecho humanitario internacional. Las Naciones Unidas se crearon como consecuencia del Holocausto, de la Shoa, para que esas cosas no pudieran pasar más. El Estado de Israel se conformó para que los judíos tuvieran un lugar donde vivir sin que otros países pudieran hacer otra Shoa. El líder iraní con el que negociaron los Kirchner en sus gobiernos, Ahmadinejad, el amigo de Hugo Chávez, niega el holocausto y es partidario de la desaparición del estado de Israel. Este es el contexto.
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El acuerdo firmado por el canciller iraní con el argentino tiene dos cláusulas a mi criterio inaceptables. Por una, el Estado argentino –si los kirchneristas lo votan en el parlamento- reconocería jurisdicción a la Justicia iraní para intervenir en la causa AMIA. Eso es una declinación de soberanía, aunque digan lo contrario, y dado que la entrega de iraníes depende de la Justicia iraní, puede significar el aborto de la investigación. Por otra parte, el poder judicial argentino ordenó a Interpol la captura de los jerarcas iraníes, pero el acuerdo interfiere con esa orden, al serle notificado a Interpol que ambos países "pararon la mano" mediante un acuerdo.
Siendo que la investigación del crimen AMIA es un caso de derecho y de lesa humanidad, y dado que el derecho es algo tan distinto para nosotros -como para todos los occidentales- y para el régimen de los ayatolas, el acuerdo nos parece bochornoso e inaceptable.
Además, puede significar, como dice Cox, que la Argentina, nuestra Argentina, la Argentina de nuestros hijos, vuelva durante largos años a circular entre los oscuros, por el lado oscuro de la historia. El tratamiento del acuerdo con Irán es un hecho histórico de enorme relevancia para nuestra patria.
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