Las elecciones definieron un nuevo liderazgo entre las fuerzas opositoras

Política

En medio de la disputa electoral entre el kirchnerismo y los mismos referentes opositores de los últimos años, surgió con fuerza la figura de Sergio Massa.

Las elecciones Legislativas celebradas el 27 de octubre pasado catapultaron al centro de la escena opositora a una figura que pocos meses antes casi ningún interés suscitaba. Decidido a no mostrar sus cartas el entonces intendente de Tigre, Sergio Massa, comenzó a cimentar el interés por su figura pocos meses antes de la inscripción de las precandidaturas que competirían el 11 de agosto en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

A tal punto Massa hizo de la indefinición el eje de su estrategia que hasta el vencimiento del plazo para las precandidaturas ante la justicia electoral era imposible saber si jugaría por dentro o por fuera del kirchnerismo y si él mismo encabezaría la lista de su Frente Renovador o no.

Sin embargo, esa estrategia que tanto rédito le brindó a nivel de exposición mediática tenía fecha de vencimiento. Apenas se supo que competiría en las urnas por una banca en la cámara de Diputados Massa tuvo que abandonar su estrategia y mostrar sus cartas. Es que mientras desde la oposición lo acusaban de ser un desprendimiento del kirchnerismo, desde el oficialismo se encargaron de demarcar bien las aguas: "quien no está en la lista del Frente para la Victoria es parte de la oposición" aseguraban.

Contra su voluntad Massa se vio obligado a tomar partido y más temprano que tarde adoptó el discurso opositor en toda su dimensión aun cuando Francisco De Narváez, el principal afectado por la candidatura de Massa, apuntó todos sus cañones contra el intendente de Tigre.

Ni las críticas desde el oficialismo ni desde la oposición lograron sin embargo hacer mella en un candidato que eligió la mesura y las definiciones laxas. Massa fue el gran ganador de las elecciones Legislativas del 27 de octubre pasado.

Ahora el flamante diputado nacional enfrenta el desafío de apuntalar sus ambiciones para 2015 desde una de las 257 bancas de Diputados y no repetir la experiencia de Francisco De Narváez cuya "estrella" tras imponerse en las Legislativas de 2009 desapareció casi por completo cuatro años más tarde.

Sin demasiado éxito, entre las Legislativas de 2009 y las elecciones de octubre pasado, De Narváez perdió casi 30 puntos porcentuales de respaldo entre el electorado bonaerense. Del 34,6% de los votos obtenidos en aquella oportunidad pasó a cosechar apenas algo más del 5,4% en el último acto eleccionario.

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