Comunicado del CELS a 20 años de la segunda desaparición de Jorge Julio López
El CELS reclamó saber qué pasó con Jorge Julio López y determinar si persisten núcleos represivos clandestinos con capacidad de garantizarse impunidad.
Jorge julio López
Al cumplirse este viernes 20 años de la desaparición en plena democracia de Jorge Julio López, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires incrementó el monto de la recompensa para quien aporte información relevante sobre su paradero tras haber sido secuestrado mientras participaba como testigo del juicio por delitos de lesa humanidad contra el represor Miguel Etchecolatz.
A través del Ministerio de Seguridad provincial, se determinó incrementar el monto de la recompensa ofrecida de 5 millones a 10 millones de pesos, para toda persona que aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López, quien actualmente tendría 96 años y fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006, cuando salía de su vivienda en la localidad de Los Hornos, en La Plata.
López había sido víctima del terrorismo de Estado durante la dictadura cívico-militar y, como sobreviviente del denominado “circuito Camps”, brindó su testimonio en varias oportunidades en procesos judiciales. El 27 de octubre de 1976 fue secuestrado por los militares genocidas y durante los años siguientes pasó por varios centros clandestinos del circuito represivo en La Plata hasta que recién fue liberado en 1979.
Tras la reapertura de los juicios, su testimonio fue fundamental para señalar al ex comisario Etchecolatz como su torturador y responsable de crímenes de lesa humanidad.
El 18 de septiembre de 2006, mismo día en que se realizaban los alegatos y la lectura del veredicto que condenó a prisión perpetua a Etchecolatz, López desapareció y desde ese día no se logró esclarecer su paradero ni dar con los responsables de su desaparición forzada.
En tanto el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) reclamó este viernes respuestas al Estado nacional por medio una carta abierta titulada "Jorge Julio López: veinte años sin verdad ni justicia".
Allí el CELS recordó que "a veinte años de su segunda desaparición, persisten dos incertidumbres derivadas de la acción estatal: la de sus familiares, amigos y compañeros sobre dónde está y qué pasó, y una incertidumbre política sobre si persisten núcleos represivos clandestinos con capacidad de garantizarse impunidad".
"Jorge Julio López desapareció en la etapa de alegatos del primer juicio iniciado después de la declaración de inconstitucionalidad de la leyes de impunidad. Era uno de los testigos en el proceso que juzgaba a Miguel Etchecolatz, director de investigaciones de la Policía Bonaerense, uno de los principales responsables del circuito represivo denominado 'Camps', una estructura de exterminio que operó en la zona sur del Área Metropolitana de Buenos Aires e incluyó casi treinta centros clandestinos y al menos 300 víctimas", sigue.
Y recuerda que "las palabras de López en ese juicio conmocionaron a todos: dio testimonio sobre los crímenes de sus compañeros de cautiverio. Pocos días después, desapareció y la conmoción fue mayor aún. Era imposible no pensar que la suya fue una segunda desaparición ligada con la primera. Que las estructuras represivas solo estaban dormidas, latentes, amenazantes frente a los primeros avances de un proceso de justicia, tan esperado. En esos primeros meses, las amenazas e intimidaciones a testigos eran frecuentes; luego, se crearon estructuras de protección".
"López fue secuestrado por primera vez el 27 de octubre de 1976, durante la última dictadura. Permaneció detenido-desaparecido hasta el 4 de abril de 1977 y pasó por distintos centros clandestinos de detención del circuito represivo de La Plata, donde fue torturado y presenció secuestros, tormentos y asesinatos. López vio a Etchecolatz durante su cautiverio y lo señaló como su torturador. Después fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo y permaneció como preso político hasta el 25 de junio de 1979. Su testimonio, frente a Etchecolatz, fue una prueba fundamental en el juicio", señala el CELS.
Y advierte que "hace veinte años que su ausencia persiste. El Estado tiene que buscarlo y esa búsqueda tiene que sostenerse mientras no se sepa qué ocurrió. Dos décadas después, no hubo, ni hay, una investigación a la altura de la gravedad del hecho. No hay explicación sobre quién busca hoy a Jorge Julio López, con qué hipótesis, con qué plan y qué medidas pendientes".
"No hubo verdad ni justicia por Jorge Julio López. No hay respuesta ni una rendición de cuentas sobre los motivos de esta imposibilidad. Dos tipos de incertidumbre se derivan de la acción del Estado. Por un lado, la de sus familiares, compañeros y amigos que llevan veinte años golpeando puertas, que demasiadas veces no se abren. Y al mismo tiempo, una incertidumbre política: ¿persisten núcleos represivos clandestinos con capacidad de garantizarse impunidad? En la medida en que las instituciones responsables no la respondieron, esa pregunta sigue abierta. Jorge Julio López, presente", concluye.
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