"El modelo YPF": la propuesta de Guillermo Michel de empresa mixta ante la escandalosa privatización de AySA
El diputado nacional salió el cruce de la decisión del Gobierno Nacional de entregar una empresa fundamental a un irrisorio valor.
"El modelo YPF": la propuesta de Guillermo Michel de empresa mixta ante la escandalosa privatización de AySA
Tras concretarse la adjudicación del 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) al consorcio privado integrado por Rowing, Arcos Saneamento, PHX Aqua y Transclor por 340,2 millones de dólares, el diputado nacional Guillermo Michel (Unión por la Patria) salió a cruzar el proceso licitatorio y aseguró que existía una alternativa eficiente para capitalizar la compañía sin entregar el patrimonio público: replicar el modelo mixto con control estatal que rige en la petrolera YPF.
Para el legislador de Entre Ríos y ex titular de la Aduana, la venta por un monto tan bajo —que no llega a cubrir el costo de construir desde cero dos plantas potabilizadoras ni alcanza los 450 millones de dólares proyectados originalmente por el Ministerio de Economía— demuestra que la prestataria que brinda servicio a 14 millones de personas fue "malvendida".
"Yo no quiero ir a un esquema comunista o de falso nacionalismo. Yo creo en el capital privado, creo en el capitalismo moderno. Pero para AySA teníamos otra salida: el esquema de YPF, con el 51% en cabeza del Estado y el resto cotizando en la bolsa", argumentó Michel.
Escándalo con AySA: capitalización rápida sin perder la soberanía del agua
En su análisis, Michel remarcó que la alternativa de emitir acciones en el mercado de capitales conservando la mayoría estatal le hubiera permitido a la Argentina captar liquidez de forma inmediata sin desprenderse del control de la infraestructura básica.
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Captación de inversiones: "De esa manera captabas estos 340 millones de dólares de manera muy rápida y seguías manteniendo la mayoría accionaria estatal", explicó.
Desarrollo estratégico: Mantener la conducción de la compañía le permite al Estado sostener un plan de obras e inversión para llevar redes de agua potable y cloacas a los barrios más postergados del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires, una lógica de desarrollo que la rentabilidad privada no suele priorizar.
"Con 1,3 años de utilidad el comprador se paga la empresa"
El legislador contrapuso la solidez financiera de la compañía contra el irrisorio precio de venta fijado en la licitación. Señaló que en el balance cerrado en 2025, AySA registró una utilidad operativa cercana a los 270 millones de dólares, por lo que entregar el 90% del capital accionario por 340 millones le garantiza al consorcio privado una tasa de retorno sobre la inversión inédita a nivel global.
"Con 1,3 años de utilidad el comprador ya paga la empresa. Esa valuación no existe en ningún indicador de ninguna empresa del mundo. Y además, al transferirle las acciones en lugar de otorgar una concesión, les permitís usar el propio patrimonio público como garantía para salir a pedir préstamos y pagar la venta. Es decir, la empresa se paga sola", advirtió.
Un bien esencial que requiere garantías públicas
Finalmente, el diputado opositor subrayó que el suministro de agua no puede quedar relegado a un esquema de especulación financiera ni gestionado a distancia por fondos de inversión internacionales.
"El agua en el mundo es un bien esencial y se debe garantizar desde el Estado. ¿Qué vamos a hacer ahora en manos de esta empresa privada cuando le corten el servicio a un vecino de Virreyes? ¿Le va a mandar una carta documento a Holanda para reclamarle al fondo inversor? Por eso el control estatal, como en YPF, era la única garantía de un servicio justo", concluyó.
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