La contundente victoria de Rodríguez Larreta no le alcanza sin embargo para evitar la segunda vuelta electoral. Sin embargo en 2000 se presentó un escenario similar y el candidato más votado finalmente resultó electo sin necesidad de disputar el balotaje.
El contundente respaldo popular que obtuvo este domingo Horacio Rodríguez Larreta y que lo dejó al borde de un triunfo en primera vuelta abre un interrogante acerca de qué hará Martín Lousteau de cara a al balotaje previsto para el próximo 19 de julio.
Desde que la reforma de la Constitución Nacional determinó la autonomía de la ciudad de Buenos Aires en 1994 nunca ningún candidato logró imponerse en la primera vuelta electoral y el nombre del jefe de gobierno porteño se definió en el balotaje. Aunque hay una excepción.
En los comicios del año 2000, Aníbal Ibarra (en fórmula con Cecilia Felgueras) obtuvo en la primera vuelta electoral el 49,4% de los votos relegando al segundo lugar al ex ministro de Economía Domingo Cavallo y su compañero Gustavo Béliz con el 33,20% de los votos.
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Con un resultado prácticamente imposible de revertir, Cavallo desistió de competir en el balotaje e Ibarra resultó electo al frente del Ejecutivo porteño.
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Quince años más tarde las urnas arrojan un escenario similar al de aquella oportunidad. Lousteau debería sumar todos los votos de Mariano Recalde, Myriam Bregman, Luis Zamora y los votos en blanco para poder revertir el resultado de este domingo. Algo que se anticipa prácticamente imposible.
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