¿Cómo quedaría el mapa de acuerdos con Macri o Massa tras la cumbre radical?
Luego del crucial encuentro de San Fernando, en el que la dirigencia de la UCR habilitó alianzas locales, se reconfigura el mapa electoral a nivel país.
La intención de Macri es más profunda y pasa por asegurarse lealtades nacionales que ningún dirigente radical puede garantizarle teniendo candidatos partidarios en FAUnen. Por eso, en las últimas semanas aceptó que podría haber una PASO ampliada. Pero ni Ernesto Sanz, que habilitó esa chance de la mano de Elisa Carrió, pudo torcer la historia partidaria y Macri se queda, por ahora, sin alianza.
Sus flirteos territoriales -con radicales locales que precisan que el amarillo no le quite los pocos votos que les signifiquen triunfos ante el kichnerismo- quedan en veremos: ni Oscar Aguad, en Córdoba, ni Ricardo Colombi, en Corrientes, ni Mario Cimadevilla, en Chubut -algunos ejemplos de las charlas y acercamientos- podrían, a priori, apoyarlo en la presidencial. Así, el jefe de Gobierno porteño pierde incentivos para el acuerdo.
Distinto es lo que ocurre con Massa. El diputado y ex Intendente de Tigre pisa fuerte en el distrito mayor -la Provincia de Buenos Aires- y se conforma con sumar legisladores y dirigentes cercanos en territorios más dispersos. Si suma lealtad en la boleta, mejor, pero no es impedimento para acordar.
Allí va entonces el Frente Renovador, colgándose fotos cual medallas electorales: están las de Eugenio "Nito" Artaza y el heterodoxo Colombi en Corrientes, está la de Gerardo Morales en Jujuy, la de -dicen- Eduardo Costa en Santa Cruz, la de Luis Naidenoff en Formosa, la de Julio Martínez en La Rioja y la de José Cano en Tucumán.
Habilitadas las alianzas locales, los radicales deberán ingeniárselas para -a contramano de lo que venía sucediendo- seducir ellos a los extra partidarios que, si fueran por sus propias listas y candidatos locales, podrían darles más de un dolor de cabeza.
Sin un candidato propio que mida lo suficiente a nivel nacional -Cobos y Sanz ven disputarse una porción pareja, y pequeña, pero ninguno aceptaría bajarse de la contienda- y con la posibilidad de perder territorios en lugar de ganarlos, el radicalismo apostó por FAUnen. Esa es la real encrucijada radical.
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