Escalofriante testimonio de un represor sobre los desaparecidos en Chile

Política

Télam
Por Télam
Un ex oficial que prestó servicios en la policía secreta de la última dictadura y que está preso por el homicidio de un sindicalista afirmó que "nunca serán encontrados" los restos de los desaparecidos durante el régimen que entre 1973 y 1990 encabezó el general Augusto Pinochet. Aseguró que se exhumaron los cadáveres para arrojarlos al mar y acceder a una “solución final”.

Carlos Herrera Jiménez, único funcionario de la dictadura de Pinochet que pidió perdón por sus violaciones de derechos humanos, hizo esa afirmación en un documento de 34 páginas escrito en junio de 2006 y divulgado hoy por el diario santiaguino El Mercurio.

La afirmación fue compartida por el ex presidente Patricio Aylwin, quien dijo al mismo periódico que jamás se podrá saber el paradero de los restos de los desaparecidos "por la sencilla razón de que los mataron y lanzaron los cadáveres al mar".

El ex mayor Herrera Jiménez, quien cumple condena de cárcel por el homicidio del sindicalista Tucapel Jiménez, en 1982, dijo en el texto que sobre un total de 1.464 desaparecidos, se identificaron y entregaron a sus familiares 162 cadáveres, incluidos 96 que están en el Patio 29 del Cementario General y últimamente fueron puestos en duda.

Herrera explicó en detalle los procedimientos con que operaron la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) y la Central Nacional de Informaciones (CNI) para hacer desaparecer los cuerpos de opositores arrestados o secuestrados, y aseguró que "hubo coordinación y mando de oficiales superiores o generales".

"Por órdenes superiores, personal de una unidad detenía personas con nombre, apellidos y domicilio, los entregaba en otra unidad donde eran retenidos, quemados o destruidos los documentos identificatorios y se les cambiaba por un número ", aseveró.

"Ya sin identidad, los detenidos eran llevados a otro lugar, donde distinto personal militar o policial los eliminaba, pero sin saber a quiénes, ya que a esas alturas eran sólo números; luego, envueltos en sacos, por otro personal, eran inhumados o lanzados al mar y quienes hacían esta 'labor' sólo veían bultos, no personas", añadió.

"La otra verdad resistida a revelar, oficialmente, es que buena parte de los detenidos desaparecidos nunca serán encontrados, porque el primer sistema descripto, aunque complejo, funcionó, en este caso, 'lamentablemente muy bien'", escribió Herrera en el documento.

Herrera afirmó que "el grueso de los detenidos desaparecidos que aún faltan no serán encontrados, pues fueron arrojados al mar en diferentes lugares, o lo fueron poco tiempo después de ser detenidos o los lanzaron luego de las exhumaciones hechas entre 1978 y 1979" para borrar las huellas de esos delitos.

"Efectivamente, hubo exhumaciones ilegales entre los años 1978 y 1979, dispuestas por el director nacional de Informaciones, general Odlanier Mena Salinas; se sacaron de dicho lugar, previa recolección de perros muertos atropellados en la carretera Norte-Sur y, posteriormente, lanzados al mar en helicópteros", afirmó.

"Dicha acción deja de manifiesto la planificación destinada a una 'solución final' para dicho problema, o sea, el engaño e impedir el encuentro de las personas y la verdad", agregó Herrera.

En tanto, Aylwin afirmó que ya no será posible saber algo más sobre los detenidos desaparecidos porque "los gobiernos y los tribunales" han hecho "lo que se ha podido".

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