Malvinas y el giro de 180° de Javier Milei para cambiar la agenda e insuflarle aire a una gestión maltrecha

Política

Confeso admirador de Margaret Thatcher y férreo defensor de la voluntad de los kelpers, Javier Milei dio ahora un giro copernicano en su postura sobre Malvinas.

El modelo no cierra por ningún lado. En poco más de dos años el plan de Javier Milei y Luis Caputo destruyó más de 330 mil puestos de trabajo formales, provocó el cierre de 30 mil empresas, disparó a niveles récord la morosidad entre las familias que se ven obligadas a recurrir al endeudamiento para llegar a fin de mes. En ese camino la imagen de Milei se derrumba en las encuestas y, muy lejos del relato triunfalista que desde la Casa Rosada intenta instalar por todos los medios, su reelección no está garantizada. Frente a ello, el líder libertario apeló al viejo manual del chauvinismo y echó mano de la causa Malvinas.

Menos de un mes después de ver naufragar estrepitosamente en el Senado su iniciativa para habilitar la extranjerización de tierras sin límite alguno (así lo deteminaba el proyecto original de La Libertad Avanza) Milei llamó por cadena nacional a defender la soberanía argentina y anunció una batería de medidas para profundizar el histórico reclamo de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

"Cualquier avance sobre las Islas Malvinas será considerado un falta contra la Seguridad Nacional", advirtió el mandatario libertario y, desconociendo que Malvinas ya es hace mucho tiempo una causa común y transversal, aseguró: "a todos los argentinos y a la política, queremos transmitirles que podemos discutir muchas cosas pero este tema demanda una pausa para moostrar un frente unido de cara al mundo y a la sociedad. Quiero invitar a toda la dirigencia politica a sumarse como una misma voz a este reclamo, que es justo, porque las islas son nuestras y nos la arrebataron".

Así, Milei llamó a "convertimos en una gran Nación que defiende nuestra soberanía".

Se trata de un giro copermicano en la postura del gobierno de Milei frente a la causa Malvinas. Enancado en el reverdecer del reclamo que se vivió tras el partido de Argentina frente a Inglaterra en el Mundial 2026 y la imagen de los jugadores de la Selección con una bandera que una vez más advertía que no se trataba de un partido más, el gobierno libertario se subió rápido al tren al que nunca había querido subirse.

De la confesa admiración por Margaret Thatcher de Milei en tiempos de campaña en 2023 hasta la advertencia de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, para que los argentinos no llevasen banderas con "el mapita" de las Malvinas a las canchas durante el Mundial, banderas que consideró "hacen alusión a mensajes violentos", el gobierno libertario dejó en estos casi tres años un tendal de pruebas de que la disputa por Malvinas nunca fue un tema de agenda para ellos.

"Hubo una guerra y a nosotros nos tocó perder. Eso no quiere decir que uno no pueda considerar que quienes estaban enfrente hacen bien su trabajo", aseguró Milei en diálogo con la BBC y desafió: "no solo admiro a Margaret Thatcher, también admiro a Ronald Reagan en los Estados Unidos y admiro profundamente a Winston Churchill, cuál es el problema".

Milei abandonó abandonó la histórica posición de la Argentina y reconoció por primera vez que la voluntad de los kelpers debe ser tenida en cuenta.

En 2024 Milei sostuvo que la solución a la cuestión Malvinas debía darse por vía diplomática, algo sobre lo que existe un extendido consenso, pero incorporó un detalle clave, aseguró que cualquier solución diplomática a largo plazo con el Reino Unido debía tomar en cuenta las aspiraciones y el modo de vida de los isleños, sugiriendo una vía similar al acuerdo del Reino Unido con Hong Kong.

Esto provocó fuertes críticas la oposición y de los centros de excombatientes de Malvinas que acusaron al mandatario libertario de romper con la posición histórica argentina.

Un año más tarde insistió con la misma idea. "Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros dejamos en claro que el voto más importante de todos es el que se hace por los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos, que no haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo”, dijo en abril de 2025.

Foto: AP /Rebecca Blackwell

Foto: AP /Rebecca Blackwell

Y a fines de ese mismo año volvió a ratificar la primacía de la voluntad de los isleños como condición para recuperar las Malvinas. En diálogo con el medio brtiánico The Telegraph, reiteró que el retorno de las islas ocurriría "solo cuando los habitantes lo deseen".

En septiembre de 2024 el gobierno de Milei celebró con bombos y platillos lo que fue bautizado como el pacto Mondino - Lammy en un abierto paralelismo con el ruinoso pacto Roca - Runciman de 1933 firmado también con el Reino Unido.

La entonces canciller de nuestro país Diana Mondino resignó en ese momento una de las pocas herramientas de presión con que contaba la Argentina: sin autorización argentina no podía haber vuelos de países sudamericanos hacia las islas. El gobierno de Milei levantó esa restricción. Al mismo tiempo abrió las puertas a la cooperación en materia pesquera en el Atlántico Sur que es en realidad controlada por los británicos sin que Argentina obtenga nada a cambio.

Ahora, tras colaborar en materia pesquera, anuncia supuestas sanciones a quienes exploten hidrocarburos en las Malvinas.

También quedó en el recuerdo el triste episodio que protagonizó el diputado nacional de La Libertad Avanza Lisandro Almirón cuando le exigió en un acto en el Congreso de la Nación su par Agustina Propato (Unión por la Patria) que se quitara la remera que llevaba puesta con la imagen de las islas Malvinas pintadas con los colores de la bandera argentina para "no ofender" a la embajadora británica que se encontraba en un acto en ese mismo lugar.

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