¿Podrá descansar en paz algún día el cuerpo de Perón?

Política




  • El corte de sus manos, los estudios de ADN y hasta el enfrentamiento en la Quinta 17 de Octubre forman parte del macabro historial del cadáver del ex presidente.


  • Este cuerpo es una manifestación emotiva, un símbolo en sí mismo”, aseguró a minutouno.com el sociólogo Horacio González.

El historial que conlleva el binomio cuerpo-Perón es un tema en sí mismo en el devenir político-institucional de la Argentina. Al ya conocido eterno misterio del cuerpo de Eva Duarte (retratado en uno de los mejores cuentos del escritor Rodolfo Walsh: “Esa mujer”), se le suma una serie de conflictos y avatares a lo largo de los últimos 30 años vinculados al cuerpo de Juan Domingo Perón.

A tal punto que, créase o no, hoy en día no se puede visitar el Museo Quinta 17 de Octubre (donde descansan los restos del ex presidente). ¿La causa? Simple: luego del fatídico enfrentamiento (en 2006) entre gremialistas que terminó con el chofer de Pablo Moyano (hijo de Hugo) tras las rejas, la quinta quedó destrozada y hubo que repararla.

Claro que los plazos se extendieron y aún no se puede visitar ya que, presuntamente, aún no se instalaron los sistemas de alarmas y seguridad para resguardar el cuerpo de Perón.

Esta situación, lejos de ser nueva, se ha repetido a lo largo de la historia argentina, y la corporalidad ha llegado a ser un objeto casi sagrado para los justicialistas y un elemento de lucha política para los anti-peronistas.

En este sentido, el sociólogo Horacio González plantea, en diálogo con minutouno.com que “el cuerpo de Perón emana como gestualidad, en el sentido de que el peronismo fue creativo en lo que refiere a los ritos del cuerpo”. Desde esta concepción, dice González, la mejora real de las condiciones de vida de la clase obrera se podía manifestar a nivel corporal, gestual. 

Por ello, según apunta el sociólogo, “este cuerpo es una manifestación emotiva, un símbolo en sí mismo ” de lo que implica ser peronista. De allí radica su importancia para todos los seguidores de un movimiento que aún tiene una vigencia palpable.

Y esta cuestión se puede observar en la idea del saludo peronista hasta en una estética justicialista que fue alentada y determinada por la presencia del mismo líder carismático. “ Él usó el cuerpo y el lenguaje en forma de pensamiento ”, agrega González.

Marta Holgado, más misterios para un sólo cuerpo

En este marco, la supuesta paternidad de Perón sobre Marta Holgado, reclamada hasta el hartazgo bajo un halo mediático de magnitud, llevó a que la Justicia intervenga una vez más sobre el cadáver del ex presidente.

De esta forma, se le extrajeron muestras de tejido óseo a fin de determinar si realmente Holgado mostraba patológicas dotes histriónicas o si realmente dijo la verdad y le fue negada por pujas políticas (y sobre todo económicas). Otra vez el cuerpo fue puesto en el eje del debate histórico-simbólico de la nación.

Las manos de Perón: cuerpo, profanación e intento de destrucción del mito

Pero quizás el hito más importante en la relación cuerpo-líder-Perón se dio el 10 de junio de 1987, cunado un grupo de personas ingresó en el cementerio de la Chacarita y logró traspasar cuatro cerraduras, unos vidrios blindados de 9 centímetros de espesor y un portón de hierro enorme. Nada los detuvo.

Y, en esa noche, los desconocidos lograron abrir la bóveda y el féretro y amputaron con una sierra las manos del cadáver (incluso se llevaron el clásico anillo), un portarretratos con un poema y el también conocido sable del ex militar. De todas formas, quizás para mostrar el tinte político que tuvo la profanación, no se llevaron un rosario que se encontraba dentro.

Fue una historia conocida y se escribió mucho sobre el tema, aunque la marca quedó para siempre en el sentimiento de los peronistas que tomaron el hecho como un ataque inaudito. Hoy la mutilación es un mito viviente en las conciencias de los justicialistas y le ha dado una dimensión única al cuerpo de su líder.

“El modo en que se tomó el cadáver de Perón es un hecho único ”, afirma el sociólogo, actual director de la Biblioteca Nacional. Para él, en términos generales, “el cadáver, en este caso, es una figura política. Y la profanación es sacar un objeto de lo sagrado de una protección singular ”.



Esta situación de mutilación (y de desprotección del líder venerado), a todas luces conflictiva, generó, según González,”una potencia crítica muy fuerte, y funciona como un deseo de destituir lo sagrado”. Lo sagrado que, en definitiva, mantiene la figura de Juan Domingo Perón.


 

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