Reforma laboral: el movimiento obrero despliega presión política y territorial
La CGT y las CTA combinan negociación, movilización y contactos con gobernadores para incidir en el tratamiento legislativo del proyecto que impulsa el Ejecutivo.
El movimiento obrero organizado argentino se prepara para una etapa de alta conflictividad frente al proyecto de Reforma Laboral que impulsa el gobierno nacional y que comenzará a debatirse en sesiones extraordinarias del Congreso. Con estrategias diversas y distintos niveles de intensidad, la CGT y la CTA buscan incidir en el tratamiento legislativo de una iniciativa que propone cambios estructurales en las relaciones laborales, los derechos individuales y colectivos y el sistema de negociación sindical.
El objetivo de máxima de las centrales obreras es lograr el rechazo del proyecto, como ocurrió en 1984 con la fallida "Ley Mucci". Sin embargo, una alternativa más probable es forzar la postergación del debate, para evitar que una reforma estructural de las relaciones laborales se trate en pleno verano, durante las sesiones extraordinarias convocadas del 2 al 27 de febrero, según pudo recabar el periodista de Tiempo Argentino Martín Piqué.
Desde la mirada sindical entienden que el apuro oficial responde a la intención de aprovechar un clima de relativa pasividad social posterior a las elecciones y consideran que el paso del tiempo puede jugar a su favor, en un contexto marcado por despidos, suspensiones y deterioro del poder adquisitivo. En ese sentido, la variable "tiempo" se vuelve clave: mientras la velocidad favorece al Gobierno, la demora podría ampliar el descontento social y tensionar a gobernadores que aún no definieron su posición.
La estrategia sindical combina presión territorial, diálogo político y movilización federal, con especial foco en los gobernadores que no integran La Libertad Avanza. En ese marco, dirigentes de la CGT y de las dos CTA, junto a referentes que actúan con mayor autonomía trabajan para interpelar a los gobernadores y a sus legisladores, a quienes les reclaman coherencia entre sus posicionamientos opositores, sus discursos públicos y los intereses de los electorados que representan.
El proyecto, de 197 artículos, ideado por Federico Sturzenegger y respaldado por Milei, cuenta con apoyo de sectores empresariales y plantea, según los gremios, riesgos severos para el derecho de huelga, la estabilidad laboral, la negociación colectiva y la seguridad social. Hugo Yasky advirtió sobre la legalización de despidos sin causa y la creación de un fondo que, sostuvo, podría financiar cesantías con recursos previsionales.
Pese a la ofensiva oficial, en las centrales sindicales creen que el escenario económico y social seguirá deteriorándose, lo que podría multiplicar los conflictos laborales a lo largo del año. En ese marco, la apuesta es clara: ganar tiempo, ampliar consensos y sostener la presión política y social para frenar una reforma que consideran una de las más regresivas desde el retorno de la democracia.
Temas
Las Más Leídas





Dejá tu comentario