Se realizará un homenaje a 40 años de la masacre de Trelew

Política

Legisladores porteños realizarán un acto en la Ciudad en conmemoración de las víctimas.

La Legislatura porteña realizará este miércoles un acto en homenaje a las víctimas de la "Masacrede Trelew", por iniciativa de la diputada María Elena Naddeo, con la colocación de una placa en una plazoleta en recuerdo de los militantes fusilados hace 40 años en la base aeronaval Almirante Zar de Trelew, Chubut.

El acto será a las 14.30 en la Plazoleta Provincia de Chubut, ubicada en la Avenida 9 de Julio, entre Chile y México, de la Ciudad, donde se realizará la colocación de la placa.

"Este año se cumplen 40 años de aquel brutal capítulo de nuestra historia que guardaremos en nuestra memoria para siempre. Por ello y como testimonio de lo que no queremos, ni debemos olvidar, realizaremos este homenaje", expresó Naddeo.

La masacre de Trelew: los hechos

Agosto de 1972 era un mes clave para el general dictador Alejandro Lanusse que había llegado al gobierno después de echar de la Rosada a otro militar, Rodolfo Marcelo Levingston, quien a su vez había sucedido al golpista Juan Carlos Onganía.

A Onganía se le había tornado ingobernable el país por la explosión de puebladas como el Cordobazo y el Rosariazo, y la creciente resistencia social y gremial a sus políticas represivas, en el contexto de la proscripción del peronismo.

Lanusse, con aspiraciones de dejar una sucesión civil de la "Revolución Argentina" -iniciada a partir del golpe contra el radical Arturo Illia- había fijado a ese mes como la fecha límite para que Juan Domingo Perón, exiliado en España, se instalara en Argentina si aspiraba a ser candidato presidencial en las elecciones de marzo de 1973.

Para Lanusse, a Perón, entonces con 77 años, no le daba "el cuero", según sus propias palabras, para regresar.

Las fuerzas guerrilleras que, junto a los conflictos sociales, habían sacudido la monotonía y el férreo control militar desde el secuestro y muerte del ex presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, en julio de 1970, estaban en un momento de baja.

Los integrantes de las cúpulas de las principales organizaciones armadas (Montoneros, Ejército Revolucionario del Pueblo -ERP-, Fuerzas Armadas Revolucionarias -FAR- y Fuerzas Armadas Peronistas -FAP) estaban detenidos o en una clandestinidad cerrada para eludir una persecución sin tregua.

Esta situación, que favorecía al gobierno militar, les estalló en las manos cuando Perón se negó a instalarse en el país y el 15 de agosto una sorpresiva y audaz fuga de los principales líderes guerrilleros los llevó a Chile, y luego a Cuba. El 22 de agosto ocurrió la matanza de 19 militantes de organizaciones armadas que se habían rendido en Trelew, estaban desarmados y no tenían chances de escapar de la base de la Marina, Almirante Zar, donde estaban incomunicados.

El gobierno y la Armada explicaron la tragedia como un intento de fuga, ordenó una investigación que nunca avanzó y el caso fue cerrado durante la dictadura que se inició en 1976. El resto de la sociedad dio por entendido que se trató de una masacre premeditada, fundada en la bronca que les generó la fuga exitosa de los jefes, así como la militancia armada de todos los detenidos.

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