¿Sirve para algo el debate televisivo de los candidatos?

Política


  • A menos de dos semanas para la segunda vuelta electoral en la Capital Federal, Mauricio Macri y Daniel Filmus se aprestan a debatir en un canal de televisión por cable.
  • ¿Tiene sentido, a esta altura, que los dos candidatos participen de un debate? ¿Funciona realmente como un espacio para las ideas y la reflexión o termina siendo un mero lugar de intercambio de chicanas políticas?

Se acerca el ballottage para elegir finalmente quién estará al frente de la ciudad de Buenos Aires por los próximos cuatro años. Y, aunque todavía faltan más de diez días, todas las encuestas dan como ganador, por amplio margen, al candidato del Pro, Mauricio Macri, frente al ministro de Educación, Daniel Filmus.

Ante esto, y en vísperas de un debate televisivo (emitido por un canal de cable por cierto) la pregunta se instala casi inevitablemente: ¿Tiene sentido juntar a los dos candidatos para este tipo de programas? ¿Realmente sirve para que los votantes conozcan las propuestas o sólo funciona como un espacio de intercambio de chicanas políticas? ¿Es un instrumento de campaña o reafirma las convicciones democráticas que dicen tener los dos candidatos? ¿Vale la pena realizarlo o no?

“El debate es una parte esencial del juego democrático. Por ejemplo en Estados Unidos nadie elude debatir y hasta llegan a realizarse varios en la campaña electoral. Para ellos es una costumbre”, explica a minutouno.com el analista político Rosendo Fraga.

En Argentina es un instrumento de campaña y no una obligación para que el ciudadano tenga mejores elementos de juicio. Por eso generalmente el que va ganando elude el compromiso”, agrega Fraga, director del Centro de Estudios Nueva Mayoría

De todas maneras, para el analista el debate tiene una significación y puede ser útil para que cada porteño genere una opinión sobre los temas que le preocupan con respecto su ciudad. “Tiene total sentido (realizarlo), el votante tendrá más información para su juicio. Si Macri aspira a que la política cambie, debe participar. No le puede modificar mucho, punto más, punto menos. Si miramos el resultado de la primera vuelta, nos damos cuenta que Macri no salió perjudicado por asistir”, apunta.

A pesar de ello, en Argentina hubo casos de campañas electorales en las que uno de los candidatos se negó tajantemente a debatir por diversas causas que distan de la verdad. ¿Pueden escaparse los dirigentes a exponer sus ideas frente a sus adversarios?

No hay ningún tipo de regulación sobre los debates políticos en campaña. El tema depende de la buena voluntad de los candidatos. Lo que sí tienen que hacer es presentar sus plataformas electorales ante la justicia. Pero es una cuestión de voluntad política de los representantes debatir o no”, explica a minutouno.com Pablo Secchi, coordinador del área de acción con políticos de la Fundación Poder Ciudadano.

Sin embargo, según expresa Secchi: “los canales tienen que repartir minutos gratis en televisión, pero no están obligados a organizar debates. Después, cada candidato puede pagar por su parte para mayor publicidad”.

Ante esto se genera un vacío relacionado con, por un lado la falta de legislación al respecto y la especulación de aquellos que se ven bien en las encuestas; y por el otro una cuestión elemental: las reglas del mercado televisivo. Tal como lo define Fraga: los debates “tienen poco rating. Los canales abiertos no les interesa para competir contra Gran Hermano o Bailando por un sueño”.

En definitiva, hoy en día en ningún país del mundo hay leyes que regulen sobre el tema. “La diferencia radica en que, el que se niega a debatir paga un alto costo político en los países centrales, y acá no”, concluye el analista consultado con un atisbo de cruda realidad.

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