Victoria Villarruel destrozó a lo funcionarios de Javier Milei: "Lo peor de la casta política"

Política

Manuel Adorni, Diego Santilli y Martín Menem fueron los blancos de la vicepresidenta, al justificar su ausencia en la misa en Luján por el papa Francisco.

La interna dentro del Poder Ejecutivo sumó un nuevo y explosivo capítulo este martes. Luego de su sorpresiva ausencia en la misa homenaje al papa Francisco en la Basílica de Luján, la vicepresidenta Victoria Villarruel rompió el silencio con declaraciones que exponen, una vez más, la distancia que la separa de los principales funcionarios de Javier Milei.

Aunque inicialmente trascendió que su faltazo se debió a una disconformidad con el protocolo —se dice que no le habrían garantizado un lugar acorde a su investidura de Vicepresidenta—, Villarruel eligió dar una explicación con un fuerte tinte político e ideológico.

En declaraciones televisivas, la titular del Senado fue lapidaria al justificar por qué decidió no asistir al evento central que reunió a buena parte del arco político nacional, incluyendo a miembros del propio Gabinete libertario, como Manuel Adorni, y al gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

adorni misa lujan
Manuel Adorni, presente en la misa por el papa Francisco en la Basílica de Luján.

Manuel Adorni, presente en la misa por el papa Francisco en la Basílica de Luján.

"Me pareció que la ceremonia tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa. Era una ceremonia en la que estaba la casta política, lo peor de la casta política", sentenció Villarruel.

Al ser consultada sobre si dentro de esa definición de "casta" incluía a los ministros y funcionarios del Gobierno de Milei que sí asistieron, la vicepresidenta prefirió la ambigüedad, aunque sin retractarse. "No quiero puntualizar. Pero estaba la casta política y en eso soy coherente con mis creencias", aportó.

villarruel

Victoria Villarruel no asistió a la misa en Luján por el papa Francisco

Para reforzar su postura y marcar un contraste con el evento oficial, Villarruel destacó su condición de creyente y su deseo de mantener el homenaje en un plano estrictamente espiritual, alejado de lo que ella consideró una utilización política del fallecimiento de Jorge Bergoglio.

"Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas recordando al gran hombre que fue el papa Francisco", afirmó la titular del Senado, sugiriendo que la ceremonia en Luján se había alejado de ese sentimiento genuino.

Con sus palabras, la Vicepresidenta buscó reafirmar su perfil "puro", distanciándose de una foto colectiva que incluyó a dirigentes con los que mantiene una rivalidad pública.

Esta nueva embestida de Villarruel ocurre en un momento de máxima tensión en la Casa Rosada. Su decisión de no compartir espacio con el Gabinete Nacional y de calificar la asistencia al homenaje como un acto de "la casta" vuelve a poner de manifiesto la falta de sintonía con el entorno más cercano al Presidente.

Mientras el Gobierno intenta unificar discursos ante la crisis económica y las huelgas, la Vicepresidenta opta por un camino propio, profundizando una interna que ya no se oculta tras las puertas de los despachos.

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