"Dicen que tuve un bebé": historias de mujeres criminalizadas por abortar
Una investigación llevada adelante por tres abogadas feministas revela que en nuestro país hay cientos de mujeres que son perseguidas por la justicia, e inclusive privadas de su libertad por atravesar abortos espontáneos, partos prematuros o bebés que nacieron sin vida. De cara a un nuevo debate por la legalización del aborto, revisar estas historias se vuelve imprescindible.

“No existen mujeres presas por abortar en la Argentina” fue uno de los argumentos insignia de los Diputados y Senadores que rechazaron la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2018. Fue también el puntapié para una investigación llevada adelante por la abogadas feministas María Lina Carrera, Natalia Saralegui Ferrante y Gloria Orrego-Hoyos, publicada recientemente en el libro Dicen que tuve un bebé de Siglo XIX, que logra desarmar esta idea y demostrar que en nuestro país hoy hay mujeres perseguidas penalmente y privadas de su libertad por tener abortos, partos prematuros o bebés que nacieron sin vida. El libro recoge el testimonio de siete mujeres criminalizadas, cuenta sus historias de vida, los procesos judiciales y las violencias a los que fueron sometidas. Reflexiona además sobre la existencia de un mandato sobre las formas correctas de maternidad y sobre la necesidad de que el aborto sea legal no sólo para evitar la muerte de miles sino para que ninguna mujer o persona gestante que sufra un evento obstétrico vuelva a ser perseguida. Minutouno.com habló con las tres autoras.
- ¿Cómo surgió la investigación del libro? ¿Por qué eligieron las historias de esas 7 mujeres?
Natalia Saralegui Ferrante: Aquello que nos movió fue, en primer lugar, el debate parlamentario del año 2018, en el cual escuchamos decir que no había mujeres presas por abortar y que la ley penal era inocua en términos de persecución criminal. En función de ese argumento, que intuimos era falso porque conocíamos la historia de Belén (la joven tucumana que estuvo presa 29 meses por un aborto espontáneo), es que nos abocamos a una investigación en la cual encontramos decenas de historias que se repetían de criminalización de eventos obstétricos. A la hora de pensar en un libro en particular, que sirva para incidir, lo que hicimos fue recoger las historias de siete de esas mujeres en las cuales encontramos una multiplicidad de fuentes y la posibilidad también de entrevistar a ellas, a sus defensas y sus amigas.
- ¿Qué rasgos en común tienen las historias de las 7 mujeres?
María Lina Carrera: Estas siete mujeres, además de haber atravesado eventos obstétrico que no tuvieron a su alcance controlar y que fueron totalmente involuntarios, son mujeres que fueron castigadas de manera muy violenta por el Estado, detenidas y alojadas en las peores condiciones penitenciarias que puedan imaginarse. No hay nada peor que ser en la cárcel una mujer imputada por un hecho relacionado a un infanticidio. Entonces, más allá de la violencia que atravesaron el sistema judicial en todos los casos existió en sus historias una violencia de manera transversal: Violencia física, doméstica, intrafamiliar, sexual, violencia institucional. En dos de los casos los embarazos fueron productos de violaciones cuando las mujeres caminaban a las escuelas. En ninguno las mujeres habían accedido a controles médicos durante sus embarazos, algunas nunca en su vida. Si bien cuatro de los siete casos son la provincia de Buenos Aires, una característica general de estas imputaciones es que, lejos de ocurrir de manera local, ocurren en todo el país y en toda la región latinoamericana.
- ¿Cómo opera la justicia en estos casos? Uds. cuentan en el libro que las causas se carátulan con delitos inexistentes, ¿creen que por eso es tan difícil identificarlos?
Gloria Orrego-Hoyos: La justicia opera con crueldad, está plagada de nulidades y de violación a garantías constitucionales. El hecho de que las carátulas no existan legalmente demuestra un interés punitivo particular sobre estas mujeres y hace que sea muy difícil de encontrar estos casos. Al estandarizarlos se mezclan con un montón de otros procesos, por ejemplo, de homicidio agravado por el vínculo, digamos, de femicidio y entonces hay que desagregar los uno por uno. Eso hace lo muy problemático, mantiene una sombra punitiva, difícil de sacar a la luz y ,de algún modo, esa es la razón por la que han estado fuera de los radares del movimiento feminista.
- ¿ Cómo se comportaron los profesionales de salud en estas situaciones?
María Lina Carrera: Una cuestiones que más nos llamó la atención fue el tratamiento médico de este tipo de casos. Médicos que las guardias creyeron que estaban por una emergencia obstétrica no causada o ambulancia que llegaron a sus casas con la policía. Existen determinadas ideas en el discurso médico legal muy contaminadas del estereotipo sobre mujer madre y sobre la que la mujer debería saber o cómo debería proceder ante un hecho de estas características. Los estudios periciales médicos se elaboran también en ese camino y dejan entrever opiniones personales cargadas de sesgos de género que nada tienen que ver con la evaluación profesional y médica que deben hacer en el caso. Otras cuestiones muy graves que identificamos, y que actualmente estamos investigando, es la violación del secreto médico profesional. Una llamativa cantidad de casos penales fueron iniciados a partir de las denuncias de médicos y de médicas que trabaja en hospitales públicos.
- ¿Cómo pesa el mandato social de la maternidad o el estereotipo de “buena madre” en estos casos?
Gloria Orrego-Hoyos: El mandato de la maternidad pesa muchísimo en estos casos. La idea de que la mujer está hecha para gestar y para ser madre y que de algún modo mágico participa de conocimientos superiores respecto a cómo se gesta, cómo se corta o anuda un cordón umbilical, son cosas que están presentes en todos estos procesos. La idea de que de una mujer que todo lo puede, que todo lo sabe y que todo lo espera se lee en cada palabra de las sentencias y de los expedientes de estos casos.
- En su libro hablan de una deuda de los feminismos visibilizar estas historias, ¿Por qué creen que son desconocidas por la gran mayoría?
María Lina Carrera: Creemos que estas historias están invisibilizadas porque existe una naturalización muy fuerte a nivel social médico, judicial, una naturalización de las estructural sobre lo que una mujer debería hacer, sobre qué rol debe cumplir y sobre cuáles son las consecuencias de no cumplir con esas expectativas. El tipo de violencia que vimos en estos casos, lejos de ser atípica, son recurrentes. Nos indigna, nos enojan, pero no nos sorprenden. Visibilizarlo significa desandar el camino de lo que nos exigen como mujeres y admitir que la ilegalidad del aborto provoca que una gran cantidad de mujeres inocentes se encuentren hoy privadas de la libertad, criminalizada y perseguidas no sólo por el Poder Judicial, sino por toda la sociedad.
- En el libro cuentan que existen casos similares en El Salvador, ¿Qué pasa con las mujeres que abortan o tienen eventos obstétricos en el resto de Latinoamérica?
La realidad es que nosotras hablamos del Salvador porque para nosotras fue una fuente de inspiración. En ese país, donde el aborto está prohibido de forma absoluta, hay una enorme organización feminista que encarnan organizaciones como Las Diecisiete . A partir de ese ejemplo de resistencia y de litigio internacional es que empezamos a visibilizar que así como las historias de El Salvador que llegaron a la Corte Interamericana, como el caso de Manuela, a los medios de comunicación o incluso al grupo de detenciones arbitrarias de la ONU, esto se replicaba en otros países como Ecuador. En este país, a partir de la metodología que utilizamos se encontraron 122 mujeres criminalizados. También conocemos la experiencia de otro caso en Colombia, el de una joven llamada Alba Lucía.
- ¿Por qué es importante que se apruebe la ley IVE para las mujeres que transitan eventos obstétricos? ¿Creen que podría pasar si se aprueba con las mujeres que fueron criminalizadas?
Natalia Saralegui Ferrante: Creemos que es importante que se apruebe la ley porque de esa manera se va a poder quitar esta matriz punitiva respecto de situaciones que viven las personas gestantes producto de sus embarazos. Creemos que si se aprueba la ley cuando una mujer llegue a una guardia con una hemorragia después de un evento obstétrico la respuesta va a tender a ser cada vez más la asistencia médica y el trato digno, respetuoso y no la denuncia, el maltrato y la violencia institucional. Creemos que las mujeres que nosotras hemos identificado como mujeres presas por esta matriz punitiva respecto de las personas gestantes tienen que estar en libertad. Tienen que ser absueltas quienes se encuentran todavía con procesos penales en curso. Creemos que se debe hacer un desafío que se tiene que dar el todo el movimiento feminista y de derechos humanos para que en nuestro país no haya más muertas ni presas por eventos obstétrico.
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