Alcohol al volante: entre la tolerancia 0, las multas truchas y la leyes políticamente oportunas
La medida, que esta semana sería aprobada con la media sanción de Diputados, ya despertó cruces entre automovilistas y expertos en vialidad que criticaron su implementación.
“Los alimentos tienen una estructura química con polialcoholes pero no tienen nada que ver con los registrados por estos controles". Así para la nutricionista Cecilia Antún, miembro de la Asociación Argentina de Nutricionistas y Dietistas “ningún alimento puede influir en el grado de alcoholemia, o marcar algo si no se tomó alcohol previamente”.
Su colega, la licenciada en nutrición Maria Emilia Mazzei, coincidió con esta visión al afirmar que “si bien ciertos alimentos producen etanol en el cuerpo (como un jugo de naranja) este alcohol no incide de ninguna manera en esta medición, ya que esto es algo a nivel metabólico”.
Desde otra óptica, el director del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), Eduardo Bertotti, expresó su visión critica al considerar la medida se inscribe en la clásica mecánica argentina de generar nuevas leyes sin aplicar las existentes.
Más que números
¿Qué llevó a las autoridades a llevar a cero el mínimo de graduación permitida?. Para Bertotti se trata de una ley en función de una necesidad política, una muestra más del pan y circo aunque advirtió que "en materia de tránsito es claro que el alcohol no es aceptable en ninguna graduación".
Asimismo, y en cuanto a la diferencia de criterios de sanción entre Capital y Provincia de Buenos Aires (en una 0.5 y en la otra 0), el director del ISEV también prevé la pronta aparición de controversias y el incremento de multas sospechosas tal como sucediera años atrás con la aplicación de los radares, que fueron suspendidos al comprobarse su ineficacia y que, de sancionarse esta ley, volverán a funcionar. Aunque, en esta segunda oportunidad, sería deseable que se lo hagan apropiadamente.
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