¿Cómo fue la dramática autoincriminación de Mangeri?

Sociedad

Paula Asaro, fiscal del caso, recordó el momento en el que el portero admitió el crimen: "Fui yo", había dicho el encargado. "Dijo muy convencido la frase. Hasta me dio lástima, se me llenaron los ojos de lágrimas", detalló la fiscal.

La fiscal Paula Asaro entregó detalles sobre cómo fue el momento en el que Jorge Mangeri se autoincriminó mientras prestaba declaración testimonial por el crimen de Ángeles Rawson. "Me dio lástima, se me llenaron los ojos de lágrimas", sostuvo.

En una entrevista a la página del Ministerio Público, Asaro reiteró que fue el encargado el que decidió presentarse ante la fiscalía disfrazado de policía y recordó que cuando le tomó declaración, en calidad de testigo, Mangeri nunca la miró a los ojos.

"Creo que fue mejor que lo interrogara una mujer, se sintió invadido muchísimo más en lo que había hecho", dijo la fiscal.

Asaro opinó que lo que detonó la confesión del único procesado por el crimen de Ángeles Rawson fue verse "superado por el hecho" y agregó: "Debe ser muy fuerte matar a una persona. Se empezó a sentir mal, a vomitar. No pudo con su culpa".

La fiscal dijo que la declaración de Mangeri comenzó a tener una serie de contradicciones y contó  que no lograba definir si los malestares que le había provocado una enfermedad al inicio de la semana le habían producido dolor de estómago, de cabeza o un resfrío. Tampoco podía evocar correctamente sus actividades durante los últimos cinco días, ni siquiera donde había pernoctado.

Luego, el portero relató que días antes un Volkswagen Polo negro había parado en las puertas de su domicilio y una persona a bordo se bajó y lo amenazó con una pistola y un cuchillo tipo "Tramontina". Asaro, en respuesta, le recordó las previsiones del artículo 275 del Código Penal referidas al falso testimonio.

La declaración fue suspendida definitivamente para evitar que se autoincriminara, labrándose el acta sin su firma aunque dejando constancia por escrito de lo que había ocurrido durante ese acto.

Sin embargo, Mangeri pidió hablar a solas con Asaro; como no es posible declarar frente a un fiscal sin testigos, se sumó el secretario de la fiscalía. Fue entonces cuando el encargado se quebró: "Fui yo".

"Dijo muy convencido la frase. Hasta me dio lástima, se me llenaron los ojos de lágrimas",
reveló Asaro.

Ahora la fiscal evalúa imputar a Mangeri por femicidio y trabaja sobre esa posibilidad junto con el programa de Género del MPF. Respecto de los hechos, sólo restan verificar detalles para precisar los resultados de la investigación que, en apenas cuatro días, permitió identificar al autor del crimen de Ángeles Rawson.

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