Aprendé a correr por las paredes
* Dos ex intregantes del grupo De la Guarda dictan el curso.
* En las clases, se enseña danza aérea y coreografías a tres metros de altura.
La danza aérea implica desafiar el espacio. Requiere colgarse de un arnés y olvidarse del suelo –mejor dicho- del “suelo” por todos conocido.
La danza aérea implica libertad, por eso es difícil determinar sus reglas. La profesora apenas da una guía: “Permitir que el arnés te sostenga y liberar el cuerpo, de nada sirve ponerse tenso”, explica Nazarena, cuyos años en De La Guarda la doctoraron en lenguaje aéreo.
Quienes concurren a las clases son en su mayoría profesionales que, a la tardecita, cambian traje por jogging. “No se requiere un know how previo, gran parte de nuestros alumnos son oficinistas que nada tienen que ver con la danza”, explica Mon.
Martín, un ingeniero de 28 años llegó por casualidad hace dos años cuando leyó un aviso en el diario “y no paré más, es muy divertido y te mantiene activo”, comenta a minutouno.com
Ahora sí, ayudados por elementos –igualitos a los que usan los andinistas- los alumnos se calzan el arnés para caminar por el aire, literalmente.
En sus marcas, listos…
Si creías que después de sacarle la ruedita a la bici habías aprendido todo, craso error. Para moverse por las paredes hay que aprender a caminar de nuevo.
“Es fundamental estar entrenado y saber colocar el cuerpo –de costado con el peso hacia delante- y los pies en igual línea con la cadera”, explica a minutouno.com Paula Bandini, que desde hace 8 años enseña danza aérea.
Correr y girar la cadera, al parecer, esa es la cuestión. “Hay que pensar que la pared es el piso, por eso el cuerpo tiene que estar en la misma posición que cuando se camina normalmente”, aclara.
Según las profesoras, la disciplina no tiene más riesgos que cualquier otra actividad física “puede pasar que te dobles un pie o golpees contra algo”, aclara Mon aunque tranquiliza explicando que “los elementos están testeados por andinistas y aguantan hasta 10 veces más el peso de una persona”.
Algunos se ríen, otros disfrutan y están los que se marean: “Puede dar nauseas por eso conviene venir con el estómago liviano”, aconseja Paula, para quien caminar, saltar y dar vueltas por las paredes "es como meterse adentro de un lavarropa". Y sabe de lo que habla.
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