"Arrepentida" acusa al clan Menem por maltrato y abuso

Sociedad


  • Una ex empelada pública que se transformó en la mano derecha de Carlos Saúl Menem en un proyecto personal del ex mandatario, asegura haber sido víctima de usos y abusos laborales.
  • Acusa a Zulemita, hija del ex presidente, y cuenta su historia en primera persona.

Asegura haber sufrido maltrato laboral y abuso psicológico. Dice que convivió con una “sistemática infracción a las normas y leyes vigentes”. Y, como si fuera poco, afirma que todo eso lo tuvo que soportar por culpa de la familia Menem en general y de Zulemita en particular.



Ana Dolores Soberón convivió con parte del clan Menem durante diez años, fue la responsable de conducir el proyecto de la biblioteca del ex presidente pero terminó como telefonista y “che piba”, ironiza ella misma, de la chica que alguna vez ofició de primera dama.

Dice que vivió en penoso silencio durante años pero que ahora se decidió a hablar. “Vos sabés que conmigo no se jode”, cuenta que le decía Zulemita, la hija del ex presidente Carlos Saúl Menem. La amenaza la calló hasta hoy.

La mujer a la que los Menem llamaban “la monjita”, “la inmaculada”, “la abombada”, afirma que tiene documentación que compromete a Zulema María Eva Menem y a Zulema Fátima Yoma. Asegura que de todo lo que dice tiene pruebas y que ya están a disposición de la Justicia. Esta es su historia


 


Soberón, que pretende una indemnización de 284.417 pesos, presentó una demanda contra la Fundación Carlos Saúl Menem hijo, Núñez Autos S.A. y Zulema María Eva Menem por “maltrato laboral agravado por la sistemática infracción a las leyes vigentes”. El abultado expediente de 58 fojas ya está en la Justicia. 

Entre sus páginas se pueden leer, por ejemplo, estas palabras de Zulemita: “Tenés que volver al trabajo y pedirme perdón por tu mala actitud. Ya vas a ver lo que te van a hacer los muchachos del Taller cuando vuelvas. Voy a hacer seguir tus pasos, yo tengo poder. Le voy a contar a todos qué clase de mujer sos, qué cosa son tus hijos y qué cosa es tu ex-marido. Ya sos una mujer grande para conseguir trabajo en otra parte, yo conozco a todo el mundo y todos me cuentan todo, si querés buscar trabajo voy a dar malas referencias tuyas. Ya vas a ver”.

La hija de Menem se lo habría dicho telefónicamente en 2005 cuando la propia Soberón debió tomarse un reposo laboral de 30 días por orden médica. Para ella no era una novedad: “A Zulemita todo el mundo le tiene miedo y nadie te lo va a reconocer”, asegura. Así terminaba una relación de trabajo.

Soberón afirma no haber visto nunca nada extraño que involucre a Carlos Menem porque no fue parte de su entorno político directo. Sí asegura haber visto "cosas" pero por parte de Zulemita, sólo que aún no se anima a contarlas. Lo que a ella le preocupa es la historia de uso y abuso psicológico laboral que hoy está decidida a denunciar

Cómo Soberón conoce a Menem

La mujer, de 55 años y buen porte, trabajó en la cámara de diputados de la provincia de Buenos Aires, en La Plata. Entró en 1987 y desde el comienzo se dedicó a los eventos culturales. En el 1991 pasó al Ministerio del Interior y en el ’94, a la Secretaria de Cultura.

Allí se dedicaba al área de Patrimonio Cultural y además organizaba los actos "donde iba el doctor Menem”, dice. Soberón terminó la gestión en esa Secretaria. Y al mismo tiempo empezó a hacer otra tarea, implementada en principio por un decreto: “La Administración Nacional de Museos y Archivos Presidenciales”. La fecha, 17 de marzo de 1999, según el Boletín Oficial. Ella debía organizar la Biblioteca Presidencial de Menem al estilo de los presidentes de Estados Unidos.

“Me puse a estudiar mucho sobre las bibliotecas presidenciales de los Estados Unidos, incluso me ayudó la gente de la embajada (de ese país). En febrero de 2000, (Carlos) Menem me propuso dirigir el proyecto”, cuenta. Todo fue tomando forma. Se registró un sitio web para que la biblioteca también esté on line. El poder de aquel registro y el de toda decisión que tenga como eje a la biblioteca era de Soberón. Menem, afirma y muestra el documento, la había autorizado.

La biblioteca comenzó en el primer piso de “Núñez Autos”, la concesionaria Toyota de Zulemita. Es que cuando se hace la mudanza, una vez terminada la presidencia, gran parte de las cosas de Olivos (la Quinta) y de Casa de Gobierno van a parar a los depósitos de la concesionaria.

La idea era, una vez instalada en Núñez y terminada, trasladar la biblioteca a La Rioja. Claro, eso nunca pasó. “Empecé con las tareas de restaurar papeles y fotos del presidente”, cuenta. Su sueldo era de 1000 dólares en su momento que se transformaron en mil pesos después.

Todo bien “hasta que un día -dice Soberón- nuestro presidente se pone de novio con Cecilia Bolocco”. “Yo tenía poco trato con Zulemita y con Zulema; ambas visitaban la concesionaria durante la semana, sin horario ni días especiales”, recuerda. Según las palabras de Soberón y la propia demanda, ”los gastos de la biblioteca eran solventados por Núñez Autos”.

A fines de 2001 (con Menem en Chile) le dicen a la ex bibliotecaria, tal y como cuenta ella, que pasaría por orden de Zulema y Zulemita a integrar la Fundación Carlos Saúl Menem hijo. Pero que debería seguir con el proyecto de la biblioteca. “Antes trabajaba en negro”, sostiene, y aclara: “Ahora supuestamente estaba en blanco aunque me depositaban a veces la jubilación pero no me daban recibos”.

Ya bajo el mando de Zulemita, Soberón dice que le bajaron el sueldo a 500 pesos y que de allí en más, le dio vergüenza, casi hasta el día de hoy, de contar cuánto ganaba por mes. “No tenías obra social, estabas prácticamente en negro, no te permitían comer con tu compañero de trabajo en la hora de comida”, denuncia. Y con Menem padre en Chile, casado ya con Cecilia Bolocco, “la biblioteca -sostiene- se vino abajo”.

Allí comenzó la odisea. “Me ponen a hacer cualquier cosa, atender el teléfono, porque la plata salía del mismo lugar, me decían. Era como un ambiente feudal -compara la ex bibliotecaria-, todos éramos vasallos y hacíamos de todo. Hasta hicimos una mudanza personal de Zulemita. Llevé materia fecal para un análisis. Las tenía que acompañar al médico, al dentista, trámites personales de su casamiento”.

La odisea de una empleada maltratada


 


’Aquí la que te paga el sueldo soy yo, así que vos vas a hacer lo que yo te diga. Y si no te gusta hacer lo que estás haciendo (telefonista eventual de la concesionaria) andate, porque para trabajar conmigo hacen cola’, me dijo Zulemita cuando le planteé que su padre me había puesto a cargo de otra tarea”, relata.

Y agrega:No me dejaba maquillarme y me hacían vestirme con equipo de gimnasia. Yo vivía, como dije en la demanda, en un ambiente de trasgresión a las normas y leyes vigentes. Pero cometí el error de pensar que podía resistir la situación. Quedé metida en una relación laboral patológica, engordé 25 kilos y somaticé por otros lugares”.

Cuando le preguntan por qué no se iba de ese trabajo, en el cual ganaba poco y era maltratada, ella, Ana Dolores Soberón responde: “Era mi único ingreso; intenté buscar trabajo pero como yo era parte del sector Menem se me complicaba”. Eso, claro, sin contar la relación enfermiza que se establece en los casos de acoso laboral psicológico o mobbing, como también se lo denomina.

Hoy, la demanda contra la Fundación Carlos Saúl Menem hijo, Núñez Autos S.A. y Zulema María Eva Menem está en manos de la Justicia, en etapa probatoria. Mientras tanto, Soberón intenta rehacer su vida, con sus dos hijos y una causa judicial que la tiene más despierta que nunca.

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