Ya son 9 los policías con prisión preventiva por el crimen de Lucas González

Sociedad

Este miércoles la Justicia dictó el procesamiento con prisión preventiva a otros seis efectivos de la Policía de la Ciudad.

El juez Martín Del Viso dictó este miércoles el procesamiento con prisión preventiva a seis policías de la Ciudad acusados de encubrimiento agravado, privación ilegal de la libertad, falsedad ideológica y vejaciones en el marco de la causa por el asesinato de Lucas Gonzalez, ocurrido en el barrio de Barracas. También se dictaron embargos por $1 millón.

De esta manera son nueve los policías procesados con preventiva, tres por el homicidio de Lucas y los restantes por haber aportado una falsa versión de los hechos para encubrir el accionar de los primeros.

“Los aquí acusados con su accionar encubrieron un gravísimo hecho que habría sido perpetrado por Personal de la Policía de la Ciudad que se cobró la vida de Lucas González, de tan sólo 17 años de edad”, concluyó el juez al dictar la prisión para los seis efectivos.

Ayer el fiscal Leonel Gomez Barbella había pedido los procesamientos en los que incluyó la imposición de tormentos a los jóvenes. El juez consideró en ese punto que hubo privación ilegal de la libertad (de los amigos de Lucas) “doblemente agravado por tratarse de funcionarios públicos que con abuso de sus funciones o sin las formalidades prescriptas por ley privaron de la libertad de JS, AS, Lucas Santiago González y JZG y porque en desempeño de un acto de servicio cometieron vejaciones contra las personas que se detuvo”.

También había solicitado los procesamientos la querella representada por el abogado Gregorio Dalbón.

Los nuevos procesados del caso son el Comisario Fabián Alberto Du Santos, al Principal Héctr Cuevas y las Oficiales Lorena Miño y Micaela Fariña, pertenecientes a la nómina de la Comisaría Vecinal 4D de la Policía de la Ciudad y al Comisario Juan Romero y al Subcomisario Roberto Inca de la División Sumarios y Brigadas de la Comuna 4 de la Policía de la Ciudad.

El juez, en línea con la acusación, consideró que los policías se mantuvieron en la postura de encubrir el delito que cometió la brigada al disparar, “ilegítimamente e irracionalmente con sus armas reglamentarias contra cuatro personas de 17 años de edad”.

Los policías procesados aportaron una “falsa versión” para encubrir el accionar de los tres efectivos de la brigada “quienes habían disparado contra el automóvil en el que iban los menores en la Av. Iriarte y Vélez Sarsfield de esta Ciudad de Buenos Aires y que, le costó la vida a Lucas.

Los menores “permanecieron esposados, tirados en la cinta asfáltica en calidad de detenidos, infringiéndoles actos de torturas, los esposaron en forma violenta y le rompieron la remera que uno de los jóvenes llevaba puesta (todo lo cual se desprende del propio relato de las víctimas y sus progenitores)".

La justicia concluyò que los jóvenes “no poseían armamento alguno, por lo que mal pudo haber un ‘enfrentamiento’” y que el arma que se encontró en el interior del vehículo en el que viajaban “fue efectivamente colocado (como parte de un plan en común de todos los coautores)”.

Gómez Barbella, quien tiene delegada la causa, señaló que los sufrimientos padecidos por la víctima y sus amigos “no sólo han sido graves, son que la práctica empleada para provocarles esos sufrimientos, a través de las frases abominables, racistas, cargadas de odio, discriminatorias y estigmatizantes junto a sus detenciones ilegales después de haber baleado a un amigo suyo por parte de policías en un procedimiento inventado, luego de intentarlos matar a los mismos y mientras estaban esposados (dos de ellos durante aproximadamente dos horas engrillados en el suelo y 8 horas más dentro de un vehículo policial sin saber sobre su situación sin comer ni beber)".

En esa línea, en el fallo se remarca que los policías les decían cosas como que había que "pegarles un tiro en la cabeza a estos villeros’ o les preguntaban "¿dónde tenés la falopa? o ¿dónde está el arma con la que mataste a tu amigo?".

El juez valoró la declaración de los menores. “Fueron categóricos en relatar que los uniformados los colocaron violentamente contra la reja, les estiraron sus prendas de vestir, les pusieron sus brazos hacia atrás, los esposaron y luego los recostaron en la vereda boca abajo, manteniendo los brazos hacia atrás esposados (siendo que incluso JS afirmó que uno de los oficiales que lo redujó tironeo fuerte de su remera y se la dañó). Ello mientras que les preguntaban dónde estaba el arma, donde estaba la droga, y les proferían que eran unos “negros villeros, unos negros de mierda y que les iban a pegar un tiro”.

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