Así está el predio de Villa Lugano, a dos días del desalojo y demolición
De un total de 2000 personas, alrededor de 50 aún permanecen en los alrededores del barrio Papa Francisco, según la Ciudad porque "no quisieron aceptar" la ayuda del gobierno porteño. Mirá cómo está el terreno hoy.
La vicejefa del Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, aseguró esta
noche en declaraciones televisivas que quedan 15 personas en la zona y
que fueron trasladadas en operativos del gobiernos unas mil.
"Estoy esperando que me dejen entrar. A la mañana salí temprano a buscar los documentos para demostrar que había sido censada y ahora no me dejan pasar. Tengo mis hijas de 15 y 13 años adentro", describió Guillermina a la agencia Télam.
"Yo estoy con mi familia en una carpa, hoy dije que tenía que salir, me tomaron los datos pero ahora no me dejan entrar", contó por su parte Gladys, a quien todavía se le quiebra la voz al recordar la forma violenta en la que la policía la arrancó de su precaria vivienda.
Más allá de las familias que se encuentran acampando, otras tantas recurrieron a las casas de vecinos, amigos y familiares en forma provisoria.
Hasta ayer el cerco era más flexible: en efecto los periodistas pudieron dialogar el domingo con los vecinos en las carpas, pero hoy al mediodía las reglas se habían endurecido: nadie cruza las vallas.
La cantidad de familias que se encuentran del otro lado de las vallas es incierta: aunque los datos oficiales hablan de entre 15 y 50, los vecinos aseguran que si se suman los que están detrás del predio, en la zona lindante a la Villa 20, serían 90.
"Más allá de cuántos están de aquel lado o de este, todos quedamos en la calle. Lo único que nos ofrecieron fueron paradores y subsidios de 600 pesos por mes. No hubo y no hay ninguna propuesta que solucione nuestro problema", comentó por su parte Cristian, uno de los delegados del barrio que estuvo detenido 13 horas.
Pero la jueza María Gabriela López Iñíguez, responsable de dictar la orden de desalojo, defendió hoy el procedimiento y manifestó que "sólo quedan unos 20 hombres jóvenes acampando en las inmediaciones que se niegan a aceptar cualquier tipo de ayuda".
En declaraciones difundidas por el Departamento de Información del Poder Judicial porteño, la magistrada destacó que el procedimiento del sábado "se realizó sin incidentes, sin resistencia y sin heridos", pese a las denuncias sobre balazos de gomas que recibieron vecinos, legisladores y diputados nacionales.
Según la jueza, hubo "focos de resistencia" que surgieron "horas más tarde, cuando se iniciaron las tareas de liberación del predio con actividad de maquinaria, ante el acercamiento de personas que no se encontraban en la toma al momento de concretarse el allanamiento".
"Estoy esperando que me dejen entrar. A la mañana salí temprano a buscar los documentos para demostrar que había sido censada y ahora no me dejan pasar. Tengo mis hijas de 15 y 13 años adentro", describió Guillermina a la agencia Télam.
"Yo estoy con mi familia en una carpa, hoy dije que tenía que salir, me tomaron los datos pero ahora no me dejan entrar", contó por su parte Gladys, a quien todavía se le quiebra la voz al recordar la forma violenta en la que la policía la arrancó de su precaria vivienda.
Más allá de las familias que se encuentran acampando, otras tantas recurrieron a las casas de vecinos, amigos y familiares en forma provisoria.
Hasta ayer el cerco era más flexible: en efecto los periodistas pudieron dialogar el domingo con los vecinos en las carpas, pero hoy al mediodía las reglas se habían endurecido: nadie cruza las vallas.
La cantidad de familias que se encuentran del otro lado de las vallas es incierta: aunque los datos oficiales hablan de entre 15 y 50, los vecinos aseguran que si se suman los que están detrás del predio, en la zona lindante a la Villa 20, serían 90.
"Más allá de cuántos están de aquel lado o de este, todos quedamos en la calle. Lo único que nos ofrecieron fueron paradores y subsidios de 600 pesos por mes. No hubo y no hay ninguna propuesta que solucione nuestro problema", comentó por su parte Cristian, uno de los delegados del barrio que estuvo detenido 13 horas.
Pero la jueza María Gabriela López Iñíguez, responsable de dictar la orden de desalojo, defendió hoy el procedimiento y manifestó que "sólo quedan unos 20 hombres jóvenes acampando en las inmediaciones que se niegan a aceptar cualquier tipo de ayuda".
En declaraciones difundidas por el Departamento de Información del Poder Judicial porteño, la magistrada destacó que el procedimiento del sábado "se realizó sin incidentes, sin resistencia y sin heridos", pese a las denuncias sobre balazos de gomas que recibieron vecinos, legisladores y diputados nacionales.
Según la jueza, hubo "focos de resistencia" que surgieron "horas más tarde, cuando se iniciaron las tareas de liberación del predio con actividad de maquinaria, ante el acercamiento de personas que no se encontraban en la toma al momento de concretarse el allanamiento".






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