Asistente social, un trabajo a prueba de balas

Sociedad

*Tras varios ataques, asistentes sociales de Mendoza salen a la calle con chalecos antibalas, custodiados por policías a bordo de patrulleros y en motos.
*Es la respuesta que encontraron ante las constantes amenazas en “barrios peligrosos”.

NA
Por NA
Un grupo de asistentes sociales y auxiliares de la Justicia, comenzaron a realizar sus funciones equipados con chalecos antibalas, ante la ola de inseguridad que se vive en la capital mendocina.

Además, tras varios ataques, salen a la calle custodiados por policías a bordo de patrulleros y en motos, que completan los operativos.

La actividad se inicia todos los días alrededor de las 8, en las oficinas de la calle Chile 1342, donde cada uno de los asistentes recibe su plan de trabajo para la jornada.

Uno de los jefes de este grupo de asistentes sociales, Carlos Marchecsky, aseguró en declaraciones al Diario Uno que en los barrios peligrosos sólo puede trabajarse hasta las 11, "por recomendación de la policía".

La odisea de estos asistentes comenzó hace ya una década, cuando los trabajadores sociales sufrieron amenazas, asaltos y algunos quedaron en medio de algún tiroteo.

Pero la gota que colmó el vaso fue un caso en el barrio Godoy Cruz, donde una mujer fue amenazada con una sevillana durante un robo.

Para la Justicia de Mendoza son 38 las zonas de riesgo distribuidas en el denominado Gran Mendoza.

Ante esta situación comenzaron a aparecer los patrulleros, las motos y los policías, que sumaban de esa manera una nueva forma de seguridad.

Al margen de los asaltos, este problema había comenzar en febrero pasado, cuando al revisar distintos expediente en la Corte Penal de Menores y Familia, había más de 800 sin resolver.

La razón de esta demora se dio en que los trabajadores sociales no querían entrar a los barrios peligrosos por la falta de seguridad.

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