Por qué cuesta hasta $900 el kilo de lechuga y cómo reemplazarla
La ensaladas son un comodín culinario cuando hace calor, pero las condiciones climáticas arruinaron la cosecha de lechuga y ahora toca repensar el bol.
¿Qué es una ensalada Caesar sin lechuga? ¿Se puede hacer un "colchón de verdes" o un mezclum sin ella? Los amantes de esta verdura de hoja están a punto de averiguarlo porque su precio se disparó en los últimos días debido a una cosecha reducida que se tradujo en menor oferta, al menos en la Ciudad de Buenos Aires, donde el kilo oscila entre los $ 600 y $ 900.
En una verdulería de Corrientes al 6000, en Villa Crespo, Javier observó esta semana cómo se repitió con la lechuga el mismo ciclo que ocurrió con otros vegetales: "primero hizo demasiado calor, que mató muchas plantas. Después vino la lluvia, que inundó el campo y no pudieron cosechar y se murieron las plantas", expresó a C5N.
"Por eso el es aumento del precio. Esperemos que en estas semanas empiece a bajar, pero por ahora está bastante cara", agregó el verdulero.
"Hay que ponerse también del lado del comerciante, que cuando va al mercado encuentra una jaula de lechuga que no valía más de $ 800 a $ 4.000. ", señaló el verdulero, para quien "el precio tendría que ir bajando esta semana, o sino a partir del lunes" porque "es lo mismo que pasó con el tomate".
Cuando fue la suba del precio del tomate, la explicación también fue climática porque "esos calores de 40 grados mataron las plantas", como señaló Javier. Ahora está a $ 125 el kilo, pero llegó a estar a $ 500.
"Ahora ya están todos preguntando por el precio porque por la tele se han enterado del costo", convino el verdulero, pero la solución está en la variedad: los clientes eligen llevar en vez apio, zanahoria o tomate porque "hay que ir buscando otras maneras de consumir ensaladas".
Cómo reemplazar a la lechuga en la ensalada
Pero entonces, ¿cómo se logra la ensalada Caesar sin lechuga? El secreto está en la salsa, que es lo más característico del plato. Por una vez se puede reemplazar la verdura de hoja por otras que estén de estación, por ejemplo, la espinaca, que se puede comer cruda.
Para el caso el mézclum heredado de Provenza puede tener rúcula, endivias, espinacas, escarola, hojas de mostaza, hojas de remolacha, achicoria o dientes de león.
Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en enero se siembran la acelga, los zapallitos de bruselas y el repollo además de la lechuga, y en febrero es el turno de la achicoria, el apio, endivia, escarola, espinaca y perejil.
La acelga, el repollo y los repollitos de bruselas se siembran todo el verano, pero la ciboulette sólo en febrero y marzo. En esos meses también hay remolachas y brócoli, y las hojas de ambos vegetales son comestibles una vez salteadas en una sartén con un poco de aceite y sal.
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